Con frecuencia te digo: “Mamá, no todo lo que aparece en Facebook es cierto”. Tengo, sin embargo, que corroborarte a menudo que las fotos pueden manipularse con IA, que esa página de Facebook que crees que tiene noticias fue creada hace apenas un mes para difundir mentiras y que esa voz que estás escuchando no existe.
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Sé que a veces no entiendes mucho de lo que digo y que por eso dudas. Pero acá estoy para recordarte que, incluso, algún día podrías verme a mí en uno de esos videos que crea alguien para hacer daño.
Mamá, la desinformación es algo delicado. Me has dicho que sabes diferenciar los chismes de las cosas que son ciertas, que “eso salta al ojo”. Sé que no.Esas mentiras van más allá, son elaboradas y sofisticadas; es una industria contratada por personas y organizaciones que buscan tres cosas:
Enriquecerse, que perdamos la confianza entre nosotras mismas y que tengas miedo, un miedo que te lleve a destruir. A mí también me ha pasado.
Pueden llegarte por varias vías y la de la falsedad es incluso la menos usual. Está la información errónea que es claramente falsa y que tiene la intención de engañar: cuando te dicen que te ganaste algo o que te van a dar algo gratis, por ejemplo. Está la desinformación y acá comenzamos a ponernos serias: es contenido fabricado y manipulado con intención. Incluye teorías conspirativas y rumores creados, rumores de esos que nos gustan a los humanos: relacionados con robos, intrigas y sexo. Y está la mala información y esta es muy peligrosa porque se basa en hechos que fueron reales, pero los cambian para incluir datos que te hagan creer que algo más de ese hecho es real sin serlo, por ejemplo: fechas, horas, nombres propios y supuestos expertos.
Este último es un contenido que parece auténtico y simula ser creado por un medio de comunicación.
¿Te acuerdas cuando llamaron a estafarte con los datos de un sobrino que parecían precisos pero que por detalles te diste cuenta de que no eran ciertos? Así mismo funciona la mala información.
“¿Y cómo voy a sobrevivir a esto?”, sueles preguntarme con algo de angustia cada que miras tu Whatsapp. Para tranquilizarte te diré que la desinformación es tan vieja como el cigarrillo y que, aunque las tecnologías que hoy tenemos la vuelven masiva, no es nueva.
¿Qué es importante que sepas?
Que, en temporadas políticas, como las elecciones locales que vienen en Medellín y en Antioquia, vas a estar más expuesta a la desinformación, que cada vez va a parecerse más a un medio, que tiene publicidad paga detrás para que muchas personas como tú puedan verla, que ese contenido va a ser pensado para ti porque es personalizado y segmentado, y, que si lo sigues creyendo, el mundo del futuro será cerrado, individual, sin confianza y con los poderosos dándose ayuda entre poderosos.
Mamá, cuando dudes puedes preguntarme y aunque pensamos diferente, siempre podemos conversar. También puedes prender el televisor y ver el noticiero del mediodía o escuchar radio, que son fuentes confiables. No se trata de tus posturas políticas y las mías, que sabemos son distantes. Se trata de que sigamos siendo madre e hija, familia. Que sigamos siendo el lugar donde abrazarse y donde el corazón arda.




