Nuestro cerebro está compuesto por miles de millones de neuronas que reciben y envían mensajes para que el cuerpo responda como se espera. Desde comportamientos automáticos en los que no tenemos que pensar, como la respiración, la frecuencia cardíaca y el control de la temperatura corporal; hasta procesos más complejos como el aprendizaje o la toma de decisiones.
“El cerebro tiene dos elementos estructurales importantes reconocidos por la ciencia contemporánea: la neuroplasticidad —la capacidad del cerebro de cambiar la estructura y su funcionalidad con relación a la experiencia o a las necesidades que requiera el sujeto en su contexto—; y la neurogénesis que consiste en la producción, nacimiento, crecimiento y regeneración de neuronas, en un área específica que es el hipocampo, importantísima para los recuerdos y la memoria”, explica el neuropsicólogo Juan Carlos Ortiz Valencia.
“Para cuidar la salud cerebral es importante mantener un estilo de vida neuroprotector”, Juan Carlos Ortiz, neuropsicólogo.
Con base en eso, Ortiz afirma que el cerebro, como cualquier otro órgano, se debe estimular constantemente para que no se atrofie. Nazareth Castellanos, neurocientífica y divulgadora española, aclara en su libro Neurociencia del cuerpo, que el cerebro no se limita solo a esa masa que tenemos dentro del cráneo, sino que todo nuestro cuerpo está interconectado por neuronas, por lo cual la función cerebral no es solo lo que hay a nivel intelectual.
Dormir bien
Dormir menos de 5 o 6 horas afecta la memoria y la atención, disminuye la capacidad de aprender y aumenta la irritabilidad y el estrés. Otros factores de riesgo son el sedentarismo, el aislamiento social, alimentos ultraprocesados, grasas trans y el consumo de drogas y alcohol.
“Para cuidar la salud cerebral es importante mantener un estilo de vida neuroprotector, lo cual requiere que haya un aprendizaje continuo y una estimulación consciente del cerebro”, comenta Juan Carlos Ortiz. Sin embargo, también aclara que esa estimulación dependerá de cada etapa de la vida, pero en principio el fundamento es el mismo: en la estimulación debe haber novedad, desafío, movimiento, interacción social y hábitos de vida saludables.
En palabras del neuropsicólogo, esto se logra con estrategias de organización del tiempo de ocio, una buena higiene del sueño que permita eliminar los desechos metabólicos cerebrales, una alimentación rica en omega-3 y antioxidantes y la actividad física. “La salud cerebral es el resultado de sesiones diarias acumulativas, es decir, es el resultado de un estilo de vida por el cual yo puedo optar”, afirma Ortiz.
Estimulación sensorial
Según Juan Carlos Ortiz, en la primera infancia hasta los 6 años, es importante la estimulación sensorial visual, auditiva, olfativa y táctil; y el juego libre, con el acompañamiento de los padres o tutores. Durante la niñez la estimulación puede ser con lecturas, aprendizaje de algún instrumento, deportes y juegos de estrategia. En la adolescencia, actividades que impliquen tomar decisiones, generar un pensamiento crítico y regular las emociones.
En la adultez se debe continuar con el aprendizaje de nuevas habilidades y el deporte. En el adulto mayor se debe fomentar la autonomía con actividad física, la estimulación cognitiva y la interacción social.





