El cole en tiempos de pandemia

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En Medellín, 91 planteles educativos de carácter privado tienen aprobados sus protocolos de bioseguridad para volver a clases en la modalidad de alternancia educativa. ¿Y los niños? Felices, juiciosos, tranquilos.

Agustín, 7 años, tapabocas de perrito, ya tiene armada en su cabecita la celebración: “Lo primero que yo pensaría hacer en el colegio cuando se acabe la pandemia es como hacer un coronavirus de piñata, y que todos los niños lo revienten… ¡pum! ¡fin del coronavirus!”.

Es la hora de descanso en el colegio Montessori, y Agustín sale del salón de primero de primaria con sus compañeritos, todos con tapabocas, lonchera en mano, a tomar el refrigerio. Hacen la fila en el lavamanos, y cada uno de ellos busca un puesto en el patio. Ya tienen clara la rutina: solo después de extender su tapete individual y cerciorarse de contar con la distancia apropiada, sacan sus viandas, y empiezan a comer y a conversar.

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¿Cómo están asumiendo el regreso a clases? Felices, tranquilos, juiciosos. Celeste, tapabocas rosadito, nos cuenta que aprendió a cuidarse, “porque mi abuela me insiste mucho”. Juan Santiago lo aprendió de sus padres: “Me acostumbré cuando salía con mis papás a montar bici”. A Matías, de 7 años, no le ha parecido nada difícil: “Yo me pongo el tapabocas, me lavo las manos, y no hablo casi. Es fácil de aprender”. ¿Y el tapete?: “Es para que el coronavirus no se meta en la comida”.

Agustín dice que tiene 5 tapabocas, pero “3 de ellos, que son de marca safety, no me dejan respirar”. Juan Martín cuenta su historia: varios de su familia fueron contagiados y ya están aliviados: “Pienso que falta mucho para que termine la pandemia, pero también puedo esperar”. Otro de los niños interrumpe, desde lejos, la conversación: “Como mi mamá es doctora, ella piensa que el coronavirus se va a acabar a mitad de año”.

Pedro, 7 años, ojos gigantes, imagina qué es lo primero que va a hacer cuando termine la pandemia: “Me quitaría el tapabocas, y empezaría a correr como un loco”. ¿Y qué se les va a quedar grabado? Agustín recordará que en esta época se le cayeron dos dientes; Candelaria, por su parte, dice que siempre guardará su tapabocas de pantera rosa, que es el que más le gusta. Martín, un poco tristón, concluye: “Cuando yo tenía dos años fui por primera vez a la playa, y fui muy feliz. Ahora me voy a acordar que volví a la playa, pero con tapabocas”.

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Aprendiendo a ser ciudadanos

El colegio Montessori es una de las 91 instituciones de carácter privado de Medellín que tomaron la decisión este año de recibir nuevamente a sus alumnos, en la modalidad de alternancia educativa. Para su rectora, la educadora Myriam Montes, el esfuerzo hecho por la institución se justifica por el efecto que el regreso a clases tendrá en los niños y jóvenes en su formación como ciudadanos: “Todos nosotros pensábamos: ¿cuál va a ser este impacto en el desarrollo emocional y social de los niños? Realmente esto de decirle al niño ‘tú te tienes que cuidar por dentro y por fuera’, trae también una concepción de principios de ética social. Cuando el niño dice ‘yo no puedo hacer esto porque detrás de mí hay otros que se pueden perjudicar por mi comportamiento’, es un paso super importante de lo individual a lo colectivo”.

La educadora Myriam Montes, quien habló para Vivir en El Poblado en nombre de Adecopria Asociación de Colegios Privados de Antioquia-, destacó también el impacto del regreso a la normalidad académica en la formación personal de los estudiantes: “Hay algo muy importante, y es la regulación de la vida. En la virtualidad, aunque los padres de familia vean que sus hijos están muy juiciosos, los procesos de regulación no son los mismos. Son una cantidad de hábitos que organizan la vida y los esquemas vitales de los niños, que son muy importantes”.

De las 29 instituciones educativas que hacen parte de Adecopria, 25 iniciaron clases en la alternativa bimodal. Un esfuerzo que es retribuido con la confianza de las familias. Así lo afirma la rectora del colegio Montessori: “Nosotros hicimos un trabajo básicamente de crear confianza y crear consciencia. La alternancia ha sido aceptada por el 91 % de las familias, lo que es un compromiso gigantesco para nosotros”.

No te abrazo, porque te quiero

Son las 10 de la mañana, y en el patio principal del colegio San José de Las Vegas las niñas de primaria se organizan para hacer un simulacro de salida del colegio. “Distancia”, dice la profesora, y las alumnas entienden la trascendencia vital de esa palabra. “Extiendan los brazos, sin tocarse las manitos”, dice ella. Las niñas, todas con tapabocas, abren sus brazos, y cada una se encarga de regular el espacio con la otra.

Preescolar del Colegio San José de Las Vegas.
Preescolar del Colegio San José de Las Vegas.

Nuevas rutinas y nuevos hábitos, que las estudiantes atienden sin ninguna dificultad. Para Lina Marcela Díaz, líder de Elementary School del San José de Las Vegas, el regreso a clases, con todos los protocolos de bioseguridad, trae un gran aprendizaje: “El autocuidado, cómo me cuido yo y cómo aprendo a relacionarme con el otro, aún con la distancia física, que para los niños es tan duro. Cómo decirles que, aunque quieran a sus compañeritos, no pueden abrazarlos, ni tocarlos, ni pasarles materiales; y que eso lo hacen precisamente porque los quieren”.

Colegio San José de Las Vegas.
Colegio San José de Las Vegas.

Se trata, dice Lina, de una oportunidad única para la formación en valores: “Los niños están entendiendo que hay unas normas que hay que cumplir para que las cosas funcionen. El silencio, por ejemplo: para un maestro hablar con tapabocas es un esfuerzo enorme. Los niños nos tienen que leer la expresión corporal, lo que implica que tienen que estar más atentos y seguir cuidadosamente las instrucciones”.

¿Cómo están respondiendo los estudiantes a estas exigencias? “Ellos son los que más nos enseñan -dice-. Son super juiciosos. ¡Qué conciencia la de nuestros niños!”.

Revolcón pedagógico

El Vermont School fue una de las primeras instituciones en implementar el modelo de alternancia educativa, en septiembre de 2020. Según afirma el rector Telmo Peña Amaya, el mayor compromiso ha sido “ofrecer el servicio no solo a los estudiantes que aceptaron la alternancia, sino también a los que continúan en la virtualidad. Y que, en ambos casos, sientan que hay un compromiso educativo de calidad”.

El Vermont School hace parte de una red de colegios privados de todo el país. La comunicación permanente entre la comunidad educativa ha sido un gran legado que queda de esta época de pandemia: “Yo creo que está pasando una cosa absolutamente fenomenal adentro de la educación, y es que los profesores están hablando con colegas de todas partes del mundo para saber cuáles son las mejores prácticas, y para ayudarse entre todos. Este cimbronazo nos ha mostrado que hablar de pedagogía es absolutamente relevante”.

Hora de clase en el Vermont School.
Hora de clase en el Vermont School.

Docentes que nunca se habían enfrentado a la enseñanza virtual permanente, y que, en el modelo de alternancia bimodal, atienden simultáneamente en los salones de clases a los alumnos presenciales y a los que están conectados virtualmente. “Yo creo que los maestros son los grandes protagonistas y los grandes héroes de esta historia -dice el rector del Vermont-, porque han tenido que aprender cosas que no están ni siquiera escritas. No había habido una situación similar”.

¿Cómo han respondido los estudiantes del Vermont School? Mejor de lo que se esperaba, afirma el rector: “La gente decía, ‘cuál tapabocas, ellos no van a poder usarlo’. Y no, todo lo contrario, no se lo quitan para nada. Son absolutamente juiciosos, y definitivamente nos están mostrando que son los que menos se relajan y los que más cumplen, y que son los que están más pendientes de que todo el mundo cumpla”.

Todas las condiciones están dadas, como lo afirma la ministra de Educación, María Victoria Angulo: “La reactivación del sistema educativo en alternancia es una de las grandes prioridades del Gobierno en este año. Este no debe ser un debate entre salud y educación, tenemos que armonizar el proceso de cuidado con el tema académico y emocional de los niños y jóvenes”.

¿Y para cuándo los colegios públicos?

Los colegios públicos de Medellín, por su parte, van en un proceso más lento. Apenas desde este 10 de febrero la Secretaría de Educación de la Alcaldía inició el programa piloto de alternancia educativa, “en un regreso gradual, progresivo y seguro”, según la secretaria de Educación, Alexandra Agudelo Ruiz.

El proceso gradual y progresivo terminará el 15 de marzo, cuando se hayan incorporado todas las instituciones que reciban la aprobación de su protocolo de bioseguridad y su plan piloto. Para poner a punto las instituciones públicas, la Secretaría de Educación ha adecuado y dotado 327 sedes con elementos de bioseguridad.

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