Usted por fin se decidió. Compró ese terreno en el Alto o en el Oriente al que le venía coqueteando. De inmediato, manos a la obra con el diseño y la construcción de su casa, la casa de sus sueños.
Siendo un predio rural, no puede conectarse a ninguna red de alcantarillado que reciba las aguas residuales de su futura casa. No hay de otra: tocó hacer pozo séptico. Tal vez este elemento sanitario no tuviera gran figuración en sus sueños.
¡Prepárese!: debe presentar a Cornare planos del pozo y su campo de infiltración, mostrar su volumen útil y su capacidad de retención de sólidos y grasas, todo en función del número de habitantes de la vivienda. Además, hay que cumplir distancias mínimas a construcciones, linderos, fuentes de agua, árboles y otros pozos.
Debe solicitar y obtener permiso de vertimientos, en especial, si está cerca de una fuente hídrica. Tal vez lo visite un inspector para garantizar que la descarga de sus 3-4 baños y de su cocina familiar no va a poner en riesgo el delicado equilibrio ambiental de la región.
Si consigue el permiso de vertimientos: ¡felicitaciones! Ahora podrá iniciar, por fin, la construcción de su casa y de su pozo. Y cuente con que la autoridad ambiental le respirará en la nuca, de ahí en adelante, a lo largo de los años. Tomarán muestreos periódicos de los efluentes de su pozo. Ah, y si no cumple…
Aunque es algo engorrosa, es muy necesaria toda esta normatividad. Y si usted es juicioso, como seguro lo es, su conciencia ciudadana y ambiental saldrá fortalecida. Investigará, observará más, se hará preguntas…
Por ejemplo, usted quisiera preguntarle a Cornare o al municipio de El Retiro si todas las viviendas, carpinterías y restaurantes que han surgido y siguen surgiendo al lado de la berma, en la vía entre Indiana y el embalse de La Fe, tienen pozo séptico y si también han recibido visita técnica, permiso de vertimiento, etc.
Porque a usted, que no es ingeniero, le parece que esas viviendas o negocios, en algunos tramos construidos casi encima del cauce de la quebrada Las Palmas, no tienen cómo tratar adecuadamente sus residuos.
O, – se pregunta usted – ¿será que sí?… ¿cuál será su secreto?
Ya conocedor, usted no olvida que esa quebrada vierte sus aguas en el Embalse de donde se toma el agua potable para el sur del Valle de Aburrá.
Usted quisiera, entonces, tener al frente a algún funcionario que le explique: ¿a dónde van a parar todas esas grasas y detergentes que no conocerán el interior de una trampa de grasas? ¿Qué pasa con el aserrín, los barnices y solventes, las pinturas que, ya usted sabe de sobra, contaminan de manera grave suelos y cauces, afectando humanos, flora y fauna?
Y como está tan metido en el asunto, también piensa en que algún representante de ese municipio o de la Gobernación le cuente, aquí entre nos, si todos esos predios que ellos ven todos los días, al subir y bajar por esa vía, son legales.
¿O son invasión de espacio público?, ¿conocen el concepto de licencia de construcción?, ¿acaso tienen escrituras y certificados de libertad? ¿Reciben y pagan impuesto predial?.
La respuesta seguramente es no, en la mayoría de los casos. Lo siento por usted. La vida no es justa.
¡Disfrute su visita al Conjunto Residencial y Empresarial Bermas de las Palmas!





