Hay objetos que marcaron generaciones enteras, y el Almanaque Bristol es uno de ellos. En una nueva edición de Ciencia en bicicleta, el Planetario de Medellín invita a un viaje entre la memoria, la ciencia y la cultura para redescubrir este icónico impreso que acompañó la vida cotidiana de miles de familias colombianas.
Más que un calendario, el Almanaque Bristol fue durante décadas una guía para entender el mundo. En sus páginas convivían las fases de la Luna, predicciones climáticas y recomendaciones para la siembra o la pesca, convirtiéndose en una herramienta clave para la vida rural y un puente entre el conocimiento científico y los saberes populares.
Creado en 1832 por el farmacéutico estadounidense Cyrenius Chapin Bristol, este almanaque encontró en América Latina, y especialmente en Colombia, un lugar donde arraigarse profundamente. Con el paso del tiempo, se transformó en una referencia anual cargada de tradición, consejos prácticos y curiosidades que aún hoy despiertan nostalgia.
La charla propone mirar más allá de sus páginas para entender cómo este pequeño formato logró acercar la astronomía a la vida diaria. Antes de las aplicaciones y los pronósticos digitales, el cielo ya era interpretado y consultado en los hogares gracias a este tipo de publicaciones.
Ciencia, historia y memoria en una misma conversación
El encuentro contará con la participación de Gabriel Jaime Gómez Carder, primer director del Planetario de Medellín y cofundador de la Sociedad Julio Garavito, quien estará acompañado por Andrés Mejía. Juntos, desentrañarán el valor científico y cultural del Almanaque Bristol.
Durante la conversación, los asistentes podrán recorrer su historia, desde su origen en el siglo XIX hasta su consolidación en Colombia como herramienta de divulgación científica accesible para todos. Una oportunidad para comprender cómo la ciencia también se construye desde lo cotidiano.
La actividad invita a reflexionar sobre la relación entre el conocimiento y la tradición, mostrando cómo prácticas heredadas de generación en generación también han sido formas válidas de observar y entender el universo.





