Abrazo a La Patria

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Vivir en El Poblado se imprime en el periódico La Patria, de Manizales. Homenaje al hermano centenario, a sus líderes y trabajadores.

“Con ese abrazo yo me sentí volar, volar. No lo cambio por el reportaje, la publicación o el estímulo económico posterior. El director del periódico, doctor Nicolás Restrepo, se me abrazó y no me soltaba, él muy elegante y yo engrasado y sucio y todo sudado. No había plata que pagara ese abrazo”. Reedita la emoción de entonces y se le atropella una cascada de adjetivos al ingeniero industrial Jorge Hernán Ramírez, hoy gerente de operaciones. Ocurrió en noviembre de 2006, cuando desbarató la enorme rotativa de ocho unidades y alma de la empresa, para rearmarla en la nueva sede. En todo momento alude al grupo de operarios artífice del proceso, para señalar que ha crecido integralmente, a la sombra de La Patria centenaria.

Pero este desarmar y volver a armar, así como el trasteo en general de la empresa fue suceso menor, comparado con verdaderos hitos: pionera en el país en la adopción del sistema offset, en 1969, que le dio una notable calidad a la impresión de sus productos. Primer periódico latinoamericano que alcanzó el sello a la calidad ISO 9001, en 2003. Primeros en la región en abrir una página web, hace 22 años: “Estamos con el tema digital tratando de crecer y esto se refleja en las audiencias que tenemos”, dice Nicolás Restrepo Escobar, su director.

Nicolás Restrepo Escobar, actual director del periódico. “La Patria cien años de Verdad”, es el lema de la celebración. Orgullo de Caldas y del periodismo nacional.
Nicolás Restrepo Escobar, actual director del periódico. “La Patria cien años de Verdad”, es el lema de la celebración. Orgullo de Caldas y del periodismo nacional.

En cuanto a denuncias por corrupción, las hubo muy fuertes, promovidas, divulgadas y con seguimiento hecho por el periódico, como en el caso icónico del robo a Caldas, “un contubernio político que existía aquí hace unos 37 años, era un pequeño frente nacional; se repartían el poder dos grupos políticos y tenían cooptadas las empresas más importantes de la región. Y hacia cosas indebidas”. Restrepo cita este empeño periodístico como predominante, aunque la lista es larga.

Ferrocarril y aeropuerto

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En 1921 nació La Patria, cuando el meridiano político, económico y cultural pasaba por Manizales, gracias al café. La iniciativa fue de líderes conservadores empeñados en impulsar la candidatura presidencial de Pedro Nel Ospina. En sus inicios, el diario luchaba por el derecho del viejo Caldas a un ferrocarril y a un “campo de aviación”. Cien años después el primero no existe y el segundo se gesta en medio de polémicas. Antes operó el aeropuerto Santágueda, y ahora La Nubia -insuficiente-. Asegura el director del periódico: “Esperamos que por fin arranque y culmine el de Palestina -aeropuerto del Café-, que ya aparentemente tiene la plata en una fiducia, para iniciar la construcción; están revisados los diseños técnicos, y las perspectivas comerciales y operativas son muy interesantes”.
El ferrocarril llegó a la ciudad en 1927 y en 1959 el ministro Virgilio Barco ordenó levantar los rieles, una decisión que “todavía estamos pagando”, agrega, y que detonó un hecho insólito en la historia de Caldas y del periodismo en general: La Patria promovió un paro cívico, y hasta el estandarte de la belleza mundial -Luz Marina Zuluaga- salió a protestar, abandonando su carroza real. No hay registro de vías bloqueadas durante las furiosas -e inútiles- manifestaciones.

En 1921 nació La Patria, cuando el meridiano político, económico y cultural pasaba por Manizales, gracias al café.

Otro hito, pero trágico, lo constituye el asesinato del subdirector Orlando Sierra Hernández, en 2002, motivado por sus ácidas columnas de opinión, y sus denuncias de la corrupción promovida por personajes derivados del llamado “robo a Caldas”. Dos autores intelectuales resultaron condenados, pero el valor en la denuncia que enseñó Sierra sigue vigente: “Yo creo que denunciar no se debe pagar con la vida”, dice Restrepo. Se reafirma en que un medio de comunicación no puede renunciar a la denuncia cuando la conoce.
Pero mérito principal, en su criterio, es el de mantener un canal directo con el gobierno central, “característica que tenemos los periódicos regionales en Colombia”. Esta condición es muy importante porque la mayoría de los grandes proyectos de infraestructura se definen en el nivel ejecutivo, en la presidencia, con su necesaria participación. Es una vocería regional determinante, añade el directivo.

La Restrepería

Restrepo Escobar es hijo y nieto de directores del periódico. El abuelo, José Restrepo Restrepo -ingeniero de la Universidad de Antioquia-, adquirió parte de las acciones en 1940, pero pronto se quedó con la empresa. La dirigió entre 1949 y 1973 y murió en 1979. Le sucedió Luis José Restrepo, quien fue director en momentos de grave crisis económica; murió en 2005. Estos Restrepos tienen origen en Sonsón -Antioquia- y llegaron a Manizales como parte de la colonización antioqueña. “Don José de Jesús Restrepo Botero, el abuelo de mi abuelo, fundó la Casa Luker, nada que ver con periodismo. Desde los años 50 La Patria es una sociedad anónima cerrada de propiedad de los descendientes de José Restrepo. “Pero tratamos de que en la junta directiva nos acompañe gente externa, y tratamos de mantener un código de gobierno que sea muy transparente”.

Hoy quedan, de la saga de los Restrepo, Jorge Hernán -el gerente comercial- y Nicolás al frente de La Patria. “Somos nosotros dos, no más. Por estos días debe nacer un nieto de Jorge Hernán, quien será el primero de la quinta generación de Restrepos en Manizales”, anuncia orgulloso.

Jorge Hernán Botero Restrepo, Gerente Comercial. La clave estuvo en aprovechar el tiempo ocioso de la rotativa, para ponerla a producir encargos publicitarios, revistas, separatas.
Jorge Hernán Botero Restrepo, Gerente Comercial. La clave estuvo en aprovechar el tiempo ocioso de la rotativa, para ponerla a producir encargos publicitarios, revistas, separatas.

Así que el abrazo de La Patria a Antioquia no es solo porque la sangre llama, es también cuestión de negocios. El medio es aliado comercial de Vivir en El Poblado. Rememora Restrepo Escobar que desde que su director fundador Julio César Posada lo orientaba, han mantenido una muy buena relación. A su turno, el gerente comercial Jorge Hernán Botero Restrepo precisa: “Tratamos de ayudarnos en lo que más podamos, a utilizar las sinergias que tengamos, periodísticas o comerciales, para seguir con el negocio. Por eso el apoyo a este proyecto, que es muy interesante en Medellín y tiene mucha fuerza y mucha credibilidad. Vamos para adelante con esa sociedad y tenemos que ponerle positivismo; entre todos nos tenemos que ayudar para salir adelante, si no nos hundimos”.

El periódico ha sido participante activo y vocero permanente para desatar procesos de desarrollo, en su afán por servirles a la patria chica y al país.

Los talleres de la centenaria publicación imprimen múltiples periódicos y otros productos. El director menciona al menos un centenar de negocios en Medellín y Antioquia. “Es significativo, a pesar de la distancia, y de que allá existían plantas de impresión, hemos logrado poner un sello de calidad y de cumplimento que nos ha servido para seguir creciendo”. Además, mantiene la producción de impresos para una vasta red de clientes en el resto del país, y consolidar así una línea de negocios que le da estabilidad financiera a La Patria.

“Es más, ahora estamos incursionando en la producción de cajas plegadizas para empacar comidas rápidas, y para eso nos hicimos certificar del Invima. La pandemia permitió que se dispararan las oportunidades, y los negocios de alimentos tenían que mandar a hacer sus cajas y empaques con ciertas características, porque la comida no se puede empacar en cualquier recipiente”, explica Botero Restrepo.

El periódico de casa

Pero la familia de La Patria desborda la Restrepería para fundirse en un abrazo con todos sus servidores, como una familia. Por ejemplo, Luisa Marina López, jefe de recursos humanos, proclama que por sus venas corre sangre azul Patria. Lleva más de 35 años al servicio de la empresa y se ha desempeñado como publicista, vendedora de publicidad, jefe del área creativa… “He hecho de todo”, se ufana.

Aunque en definitiva todos los abrazos los consume una niña consentida: la Goss Community, la rotativa que llegó a vivir al periódico en 2009. Ramírez, el gerente de operaciones, la buscó por todo el mundo, la encontró en los EE. UU., la ensayó, la negoció con la venia de los Restrepo, la desarmó y luego en Manizales la puso a marchar como un relojito. Es el corazón de La Patria. “Le hicimos mantenimiento, la organizamos y la pusimos hermosa, parecía nueva. Cada día hay dos personas haciendo mantenimiento, cuidando, calibrando, ajustando. Por ella pasan todos los impresos periodísticos y comerciales”, agrega.

Esa niña mimada es instrumento del periódico no solo para criticar y ventilar denuncias, sino para “hacer defensa de convicciones políticas sin sectarismos políticos ni ciegas pasiones partidistas”, como anotó un columnista en edición reciente. Pero, sobre todo, para hacer ver las necesidades regionales y en eso -en estos cien años- tiene muchos proyectos cumplidos; ha sido participante activo y vocero permanente para desatar procesos de desarrollo, en su afán por servirle a la patria chica y al país.

Ingeniero industrial Jorge Hernán Ramírez, gerente de operaciones.  Hizo carrera en el periódico: ingresó en 1992 como distribuidor de suscripciones desde las 3:00 a.m. Foto Cortesía La Patria.
Ingeniero industrial Jorge Hernán Ramírez, gerente de operaciones. Hizo carrera en el periódico: ingresó en 1992 como distribuidor de suscripciones desde las 3:00 a.m. Foto Cortesía La Patria.

El pasado 20 de junio se produjo la celebración del centenario. Debieron abundar los abrazos -claro- y los brindis por larga vida, con obligada y espumosa champaña. Parecida a la celebración que protagonizó Jorge Hernán Ramírez y su combo de operarios, aquel viernes de noviembre de 2006, cuando armaron y echaron a imprimir la rotativa Harris, con precisión de antiguo reloj suizo. “Yo tenía escondidas unas botellas de champaña, con la advertencia de que irían a la basura si la máquina no respondía”, recuerda este ingeniero industrial. “Cuando vimos que funcionó como si nunca la hubiéramos movido, yo saqué la champaña, y la gente se quedó aterrada con la sorpresa. Ese día fue muy especial”.

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