Hay canciones que tienen el poder de devolvernos a una época, reunir a varias generaciones alrededor de una pista de baile y despertar recuerdos con las primeras notas. Otras guardan historias que pocos conocen: decisiones de un arreglista, voces que encontraron su canción ideal o interpretaciones que terminaron convertidas en éxitos. Esa memoria musical será protagonista de Vivir la Música, la viejoteca sinfónica a la que invita Vivir en El Poblado a sus lectores, y que tendrá lugar el próximo 6 de noviembre, a las 7:00 p. m., en el Teatro El Tesoro.
La propuesta invita a reencontrarse con canciones que han acompañado la historia de la música tropical y el bolero, esta vez en un formato sinfónico. Bajo la dirección musical y los arreglos de Jonny Pasos y con la interpretación de la Orquesta Sinfónica Eafit, el encuentro propone escuchar, de otra manera, esas melodías que permanecen en la memoria colectiva y que siguen convocando a bailar a las familias.
Para el maestro Pasos, detrás de cada tema musical hay un relato y la selección musical o play list de Vivir la Música sí que los tiene. La murga de Panamá, por ejemplo, fue grabada en 1970 en Nueva York por Willie Colón y Héctor Lavoe. Sin embargo, su recorrido no terminó en la salsa. El maestro Renato Capriles propuso al arreglista antioqueño Óscar García llevarla hacia un sonido tropical y la canción llegó a la voz de Víctor Piñero, conocido como el Negro Grande de Venezuela y el Rey del Merecumbé.
“Los Melódicos la grabaron en 1971 y la convirtieron también en un éxito de su repertorio. Una misma composición encontró así otras maneras de llegar al público”, cuenta Hernán Darío Usquiano, presentador de La Viejoteca, que se emite los sábados en la noche por Telemedellín.
Canciones que hicieron historia
La memoria tropical colombiana también tiene un lugar en Raza, obra del compositor y cantante Mario Gareña, quien además escribió Yo me llamo cumbia. La canción llegó al repertorio de la Billo’s Caracas Boys gracias al arreglo del maestro Billo Frómeta y a la interpretación de Cheo García.
“Aunque su voz sonaba disfónica durante la grabación, el tema terminó convirtiéndose en uno de los éxitos más representativos de la orquesta venezolana”, describe el presentador.
En otro registro tropical aparece Evocación, bolero compuesto y arreglado por el vallecaucano Edmundo Arias, conocido como Cabecenido. Grabado hace más de cinco décadas bajo el sello Sonolux, el tema encontró en Carlos Arturo la voz que su creador consideraba ideal. La interpretación marcó la trayectoria del cantante, recordado como el Señor del Bolero, y quedó asociada a su identidad artística.
Estas historias muestran cómo una canción puede cambiar de sonido, cruzar fronteras y encontrar nuevas generaciones de oyentes sin perder su capacidad de emocionar. También, “revelan el trabajo de compositores, arreglistas, intérpretes y agrupaciones que construyeron parte del paisaje sonoro latinoamericano”, narra Hernán Darío.
Y así como La murga de Panamá, Raza y Evocación se podrán disfrutar el próximo 6 de noviembre en Vivir la Música, también harán parte del repertorioNegrura, Sandra Mora, Sabor gitano, Porro sabanero, La casa de Fernando y Apágame la vela, entre otras.
“Con Vivir la Música, nuestra herencia musical colombiana se trasladará al escenario sinfónico y se encontrará con el espíritu festivo de una viejoteca”, precisa el director del concierto, el maestro Jonny Pasos.
La cita será una oportunidad para escuchar con nuevos matices canciones familiares, reconocer sus historias y disfrutar de su interpretación sinfónica al tiempo que marcará el comienzo de la temporada navideña.
Porque “recordar también es bailar, y hay melodías que, incluso después de décadas, todavía invitan a levantarse de la silla”, finaliza Hernán Darío Usquiano.
¿Qué es Vivir la Música?
Vivir la Música es un regalo de Vivir en El Poblado para sus lectores, entrada gratuita con inscripción previa. La cita es el próximo viernes 6 de noviembre, en el Teatro El Tesoro, a las 7:00 p. m. La velada propone una fiesta bailable con las canciones que tradicionalmente han reunido a las familias en las viejotecas bailables, pero en formato sinfónico, con los músicos de la Orquesta Eafit y los arreglos




