El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo el martes en su discurso de apertura de la Asamblea General del organismo, en Nueva York, que el mundo debe encaminarse en varios esfuerzos frente al desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Primero, “promover las condiciones para el desarrollo responsable de la IA y las salvaguardas adicionales necesarias para abordar los riesgos. Segundo, trabajar hacia un marco multilateral de gestión de riesgos de la IA, respaldado por una supervisión creíble e independiente”, dijo Guterres.
Y agregó: “En todos nuestros esfuerzos debemos garantizar que ningún país se quede atrás. La inteligencia artificial debe ser moldeada por la humanidad, con la humanidad y para toda la humanidad”.
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El mensaje llega luego de que los más altos ejecutivos de las empresas líderes en el desarrollo de esta tecnología llamaran la atención sobre la necesidad de frenar los avances y repensar la manera de controlarla, ante el registro de varios episodios de prueba en los que modelos de IA se salieron de control.
En este marco, la décima edición de la Escuela de Verano Saberes UPB, que comenzó ayer y se extenderá hasta mañana, se presenta como una reflexión ética sobre el avance y la adopción de las nuevas tecnologías, así como acerca de las habilidades que se requieren para el presente y el futuro de la humanidad.
Con el eje temático NeoSkills e Inteligencia del amor, el evento sitúa la dignidad y la condición humana en el centro del desarrollo tecnológico.
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De acuerdo con el rector, el padre Diego Alonso Marulanda Díaz, la iniciativa nació a partir de una reflexión entre conceptos de innovación urbana e inteligencia artificial.
Durante una edición anterior de la Escuela de Verano, el arquitecto Carlos Moreno planteó la integración entre la inteligencia ancestral, la adaptativa y la artificial. Frente a esta exposición, el rector de la UPB propuso la concepción de una “Inteligencia del amor” como elemento articulador entre las distintas capacidades humanas y tecnológicas.
“En su exposición, Moreno nos mostró un fémur fracturado y afirmó que el desarrollo de la humanidad no habría sido posible sin hallar la forma de pegarlo. Y dio paso a una reflexión en torno a que la inteligencia natural, la ancestral, la adaptativa y la artificial están desconectadas y se requiere un ‘pegante’ para que podamos seguir adelante”, afirmó el rector.
Inspirado por esa metáfora, el padre Diego planteó que ese factor vinculante puede ser otra IA: la Inteligencia del amor, una inteligencia superior que está en el interior de cada individuo.
“La universidad lo que quiere es activar esa inteligencia del amor de la que no hablamos, y que tal vez es la que nos pueda ayudar a resolver lo que esta inteligencia artificial no nos va a ayudar a resolver”.
Para la institución, adoptar la inteligencia artificial en los procesos formativos e industriales no representa una oposición al desarrollo humano; por el contrario, complementa las herramientas analíticas con las habilidades socioemocionales.
En ese contexto surge también el neologismo amoritmo, acuñado para contrastar el ritmo acelerado de los algoritmos matemáticos con los tiempos que requieren los procesos humanos y las relaciones interpersonales.
“El algoritmo tiene una producción rápida, pero el amor tiene un tiempo distinto al ritmo matemático. La pregunta esencial desde lo humano es: ¿qué inteligencia orienta o guía a la inteligencia artificial?”, dijo el rector.
El impacto pedagógico de este enfoque ya se trasladó a las aulas del colegio de la UPB, donde los niños de primaria asimilaron el concepto a través de trabalenguas y dinámicas creativas.
“Los niños no las ponen a pelear [los tipos de inteligencia]; dicen que las dos juntas nos van a ayudar a avanzar y diferencian qué es la una y qué es la otra”, destacó el rector, quien confirmó que los menores tendrán un espacio dentro de la programación de la Escuela de Verano.
A nivel universitario, las distintas escuelas y decanaturas respondieron a un cuestionario de quince preguntas para proyectar cómo aplicar esta perspectiva en cada área del conocimiento.
La iniciativa, dice el padre Diego, coincide con las reflexiones que hace el papa León XIV en su encíclica Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), en la que aborda la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.
“Él no escribe una encíclica sobre la inteligencia artificial, sino que nos llamó la atención sobre la grandeza de la humanidad”, dijo. “Es muy lindo porque él plantea la grandeza de la humanidad desde la fragilidad, desde la vulnerabilidad; casi que dice: ‘somos grandes porque somos vulnerables’. La grandeza no es desde la petulancia, del ego, de la soberbia, del modelo económico, los misiles o los barcos; somos grandes porque somos muy frágiles”.
La Escuela de Verano Saberes UPB
La Escuela de Verano Saberes UPB adopta como concepto central las NeoSkills, una noción que sintetiza las nuevas competencias, habilidades y capacidades que exige un mundo marcado por la transformación acelerada de la economía, el trabajo, la educación y la organización social.
Este concepto propone una visión integral del talento humano, al reconocer la convergencia entre capacidades tecnológicas, habilidades socioemocionales, competencias éticas y aprendizajes desarrollados a lo largo de la vida.
Durante los tres días de la Escuela de Verano se desarrollarán paneles, encuentros inmersivos y actividades formativas con invitados internacionales, como el especialista en bioética Albert Cortina.
La Escuela de Verano Saberes UPB es un espacio abierto para estudiantes, docentes, investigadores, profesionales y público en general.




