La conversación sobre movilidad eléctrica en las copropiedades necesita cambiar de enfoque. El reto no es instalar más cargadores, sino administrar la nueva demanda sin poner en riesgo la infraestructura ni generar conflictos entre residentes.
El problema no es cargar: es convivir con la carga
Los edificios fueron construidos para apartamentos y zonas comunes, no para una cantidad importante de vehículos eléctricos. Una acometida residencial suele diseñarse para entre 5 y 8 kilovatios, mientras un vehículo consume alrededor de 7,5. Cuando son 10, 20 o 30 vehículos aparecen problemas de capacidad y sobrecargas.
“Hay instalaciones que no cumplen las características técnicas requeridas o son ejecutadas por personal no calificado pueden poner en riesgo la infraestructura y tener consecuencias para el seguro ante un incendio”, señala José Dariel Arcila, gerente de Innovación de IEB.
QueenBee no vende simplemente cargadores, sino Infraestructura Energética Inteligente para administrar el consumo. El sistema monitorea la red, determina la capacidad disponible en el transformador y los alimentadores; y la asigna a los vehículos. Cuando la demanda del edificio aumenta, limita la carga; cuando disminuye, destina mayor capacidad a los automóviles.
La compañía cuenta con más de tres décadas de experiencia en ingeniería eléctrica, diseño, construcción y mantenimiento de infraestructura, además de sistemas de gestión certificados.





