Con la lista escrita a mano, sobre una hoja de cuaderno cuadriculado, Ernesto Vélez empieza a repasar con su nieto, Samuel, los números que les faltan. De inmediato, el niño saca una cajita de plástico de su bolsillo y pone las figuritas sobre la mesa. Los dos se ríen. Se miran con complicidad y empiezan a mostrar las láminas que quieren cambiar.
Ernesto, de 74 años, jubilado, acompaña a Samuel unas dos veces por semana a la Plaza Cines del Parque Comercial El Tesoro para cambiar figuritas del álbum de Panini del Mundial 2026. Con paciencia, ayuda a que el niño, de 8 años, encuentre personas con quienes intercambiar y cuando realiza el trueque, tacha las láminas que consiguieron.
“Me pone contento verlo llenar el álbum y para mí es gratificante que se apasione por completarlo. Yo lo traigo y a veces nos quedamos varias horas buscando las que faltan. Traerlo se volvió una tradición en este mundial. Él espera juicioso a que llegue el día y la tarde para traerlo”, dice Ernesto.
Abuelo y nieto tienen una regla, casi una ‘ley’ que podría estar escrita en la misma hoja de los faltantes: para llenar el álbum, no compran láminas sueltas. Solo intercambian. Pero, en diferentes lugares de la plaza, decenas de personas, muchos niños y niñas acompañados por padres y familiares, buscan completar la colección. Muchos, por supuesto, pagan por las que no tienen.
Un pasatiempo costoso
En una esquina, Edimer Valencia tiene un atado de unas cien figuras en sus manos. Él llena dos álbumes. El propio y el de su hijo. Es coleccionista desde el Mundial de Francia 98. Antes iba al centro a cambiar figuras y desde hace dos mundiales asiste a El Tesoro.
“Este es un pasatiempo costoso, pero vale la pena. Llenar el álbum vale $2.000.000, en promedio. Eso, sin contar que le queden faltando los escasos, que son Messi, Cristiano, Yamal o Mbappé. Esos valen bastante. Se invierte tiempo y dinero, pero es algo que uno atesora y guarda con cariño”, comenta Edimer.
Otras de las figuras más escasas, como las copas o el set de Coca Cola, que son 14 figuras, se consiguen cada una por $20.000 o $30.000. Así lo confirma Jorge Londoño, quien lleva 16 años comerciando con las colecciones de Panini. En 2018, él llegó al parque comercial y es uno de los cuatro comerciantes autorizados para vender ese producto en el lugar.
Sobre una de las mesas de madera, Jorge tiene cajas abiertas con cromos, algunas sin abrir y varios fólderes llenos de figuras organizadas por cada uno de los equipos. Las láminas reposan en bolsillos transparentes, como los viejos álbumes de fotografía, y guardan varias iguales.
“Es muy emocionante sentir que faltan pocas para llenar el álbum. Es volver a la niñez para muchos. Para otros es pasar una tradición familiar que con los años se vuelve más fuerte”, asegura Jorge, quien vende cerca de cuatro o cinco pacas, que son unas 30 cajas de láminas al día.
Las jornadas de intercambio se van entre las risas, las caras de asombro y la alegría de quien encuentra la lámina que falta. Algunos, como Ernesto y Samuel, todavía tienen tarea por delante. A ellos les faltan unas 150 figuras, de las 980 que tiene el álbum, para completar la colección. Van a volver a intercambiar durante estas semanas hasta llenarlo. Esa es su misión. Aunque, por lo felices que se ven, parece que quisieran que estas tardes del Mundial 2026 duraran para siempre.
TENGA EN CUENTA
$2.000.000 puede costar, en promedio, llenar el álbum del Mundial 2026.
980 láminas trae el álbum Panini de la Copa del Mundo 2026.
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