Se estrenaron ya todos los equipos en su primera fecha. Atrás quedaron los nervios por el debut, las dudas sobre la alineación para el primer partido, etc. Ya esa página se escribió.
Ghana y Panamá pusieron la nota de drama en el triunfo para los africanos en tiempo de reposición, que ya es muy común gracias a las “pausas de hidratación”.
El pasado lunes 15, todos los partidos de la fecha terminaron en empate, hecho que no se daba desde el mundial de Suecia de 1958.
España fue uno de los equipos que empató, ante un primimundialista Cabo Verde, que no permitió que los de la Madre Patria vencieran su arco. Salió de este partido una de las tantas
historias inspiradoras que se repetirán a lo largo del torneo, la del portero caboverdiano que fue convocado vía Linkedin y cuya madre no pudo acompañarlo en el sueño mundialista por
no tener recursos para viajar. Con seguridad, luego de su desempeño, más de un patrocinador estará ahora tocando a su puerta.
La pausa de hidratación ha sido criticada por todos los especialistas en el deporte, pero desafortunadamente tendremos que aguantarla, pues los créditos que la misma le deja a la FIFA (se estima que genere US$500 millones), hará difícil que se abandone.
Inglaterra y Croacia dijeron presentes y demostraron que vinieron a jugar. Otros partidos, por los que había gran expectativa, resultaron tan aburridos que sirvieron para buscar los dobles de algunos de los entrenadores. Por ejemplo: el entrenador de Suiza se parece al actor danés famoso por la serie de TV Hannibal (Madds Mikkelsen). El de Egipto bien pudiera reemplazar a
Dave Bautista (el actor de Guardianes de la Galaxia, del universo Marvel).
La nota emotiva la pusieron los papás del delantero Portugués Diogo Jota (fallecido el año pasado junto a su hermano André, en un accidente automovilístico). Estuvieron en la
tribuna para el partido Portugal – Congo (que serán rivales de Colombia y no se ven fáciles), en el que además Joao Neves, de veintiún años, debutante con Portugal en esta copa, anotó el
único gol para los lusos y lo celebró señalando al cielo, en una clara alusión a quien fuera su compañero de equipo.
La asistencia a los estadios ha sorprendido. Un partido como Austria vs. Jordania (otros que se estrenan en un mundial) llevó 68.500 personas, mientras que 88.824 personas presenciaron el triunfo de Colombia 3-1 sobre Uzbekistán, que a esta hora todavía nos tiene con una sonrisa y con ganas de seguir mejorando para los encuentros que vienen, que no serán para nada fáciles.




