*A Carmen Úsuga y Walter Larroquet
Mucho tiempo después de alejarme,
vuelvo al barrio que un día dejé…
con el ansia de ver por sus calles
mis viejos amigos, el viejo café.
Escribe Milan Kundera en el libro La ignorancia, “En español ‘añoranza’ proviene del verbo ‘añorar’, que proviene a su vez del catalán enyorar derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él”. 1
José María Contursi reconocido como un letrista fecundo y poético, reescribe un regreso bajo el manto de la añoranza y lo enmarca en un paisaje de barrio antiguo, donde aún el urbanismo de edificios no ha llegado y se conservan las plantas que dan sombrío en los días cálidos.
Qué amable y qué triste es a la vez
la soledad del arrabal
con sus casitas y los árboles que pintan sombras.
El viaje tiene un motivo profundo, encontrarse con un viejo amor. Todo la nombra, el aire se ha poblado de unas voces que le van diciendo “Ha venido por ella”. Esto es un recurso del teatro en la voz en off y también de la literatura que nos puede acercar a las voces que cuenta Juan Rulfo en Pedro Páramo, cuando aquel muchacho Juan Preciado va a Comala en busca de su padre y siente que el paisaje le habla, son las voces de los muertos o de los recuerdos.
En la noche tranquila y oscura
hasta el aire parece decir:
“No te olvides que siempre fui tuya
y sigo esperando que vuelvas a mí”. …
En este vals, quien regresa se siente convertido en sombra, aunque bajo un cielo de estrellas, porque la promesa del encuentro no se cumple. Esa sombra es el anuncio de la melancolía de lo perdido, porque las sombras advierten la llegada del duelo, y si estuviéramos ante un dibujo tendríamos un sfumato.
Bajo el cielo cubierto de estrellas
una sombra parezco al pasar…
No he de verme jamás con aquella
¡qué tanto me quiso… y hoy debo olvidar!
El poeta soluciona el ritmo del reencuentro fallido con el imperativo del olvido puesto que la cita sólo fue cumplida por la soledad del paisaje, donde seguramente las sillas y las tazas del café estaban vacías, las ventanas cerradas, igual que la ausencia de pasos en las calles, hecho que obliga al pensamiento a reflexionar sobre la inutilidad del regreso, donde todo ha cambiado por el paso del tiempo.
Hay otros versos, pero no los del viajero:
En la noche tranquila y oscura
hasta el aire parece decir:
“Para qué recordar que fui tuya
si yo ya no espero que vuelvas a mí”.
Con la bellísima música de Enrique Francini y Héctor Stamponi recuerdo vivamente emocionada la interpretación de Carmen Úsuga a dúo con Walter Larroquet en el Festival de tango de Jardín, un escenario pintoresco que dio realce a dos voces del panorama del tango de la más refinada factura.
Ahora veamos que como el género tango está escrito tanto poéticamente como musicalmente para un canto de solista y no de coro, como si ocurre en la ópera, la letra nos presenta una polifonía de voces imaginarias que sirven de fondo, o son el eco de la melancolía, entonces siento que este vals lo bailan juntos el miedo del olvido y la necesidad de olvidar.
- Kundera Milan. La ignorancia. Editorial Tusquets, Barcelona. 6a edición 2014. Pág.10.





