Las actividades abordaron temas como gestión pacífica de conflictos, fortalecimiento del autoconcepto, toma de decisiones responsables y análisis de factores de riesgo y protección, promoviendo una cultura de legalidad, respeto, convivencia pacífica y prevención de conductas transgresoras.
Sobre la estrategia, el secretario de Paz y Derechos Humanos, Carlos Alberto Arcila, mencionó que: “Esto ha sido importante y trascendental para que los jóvenes conozcan qué situaciones deben de atender y prevenir frente a los delitos. Pero mucho más es brindarle oportunidades para que no caigan en estos hechos de violencia y de vulneración de los derechos humanos. Ha permitido que los jóvenes tengan formación, tengan capacitación y tengan oportunidades. Desde la prevención logramos que los jóvenes no delincan”.
En paralelo, se ofrecieron jornadas de sensibilización a más de 900 padres de familia, centradas en la promoción de una educación humanizada y preventiva, orientadas a mitigar conductas anómicas y fomentar la resolución pacífica de conflictos desde un enfoque restaurativo. Estas sesiones también incluyeron a equipos docentes y profesionales de los Centros Especializados del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.
Según el funcionario, estos programas han fortalecido entornos seguros y han disminuido riesgos de reincidencia entre los jóvenes. De la misma manera, promueven la construcción de proyectos de vida y los mantiene alejados de la violencia.
Además, los adolescentes en libertad asistida recibieron procesos de proyección de vida, con herramientas para la reintegración social, fortalecimiento de competencias personales y construcción de metas a corto, mediano y largo plazo.





