Música: lo mismo del siglo pasado, pero distinto

En el primer cuarto de siglo qué hemos escuchado. Juan Carlos Mazo se pregunta:
Por: Opinión
20 diciembre, 2025
Juan Carlos Mazo
Por: Juan Carlos Mazo. Comunicador social-periodista, con amplia experiencia en los medios nacionales y la comunicación organizacional.

Le propongo un ejercicio: ¿puede decirnos qué género musical ha nacido en este siglo? Si sabe de alguno, nos lo cuenta, porque mi conclusión es clara: ninguno. Resulta curioso que hayamos pasado de un siglo XX marcado por una explosión de géneros y subgéneros en todo el planeta, a un siglo XXI con una evidente sequía de nuevos ritmos fundacionales. Entonces surge la pregunta inevitable:

¿Ya todo está inventado?

La música, en estos 25 años, ha tenido muchos cambios. Tal vez el más importante es la forma en que se difunde el músico de moda, con la tecnología convertida en instrumento central. Antes era impensable producir sin un estudio de grabación; hoy, cualquiera, en cualquier lugar, puede crear una orquesta sinfónica virtual o producir una canción en cuestión de segundos. Esto trae cosas buenas y malas, pero dejo solo un tema para la discusión: ¿es bueno darles promoción y difusión a las nuevas formas de hacer música con inteligencia artificial? Mi respuesta es sí. Hasta ahí.

Sin embargo, al escuchar las músicas de hoy, se siente que todo está soportado en géneros de ayer: el reguetón o el trap por mencionar los más nuevos; las múltiples fusiones electrónicas; las mezclas de músicas tropicales con pop; el rock que sigue venerando viejas leyendas de 70 u 80 años; lo mismo ocurre con la salsa.

Lo de hoy consiste en rejuvenecer la música con un manto rítmico nuevo, con un bombo que marque o unos strings, con un sonido más discotequero, es decir, con un bajo fuerte que atraviese el cuerpo. Pero las nuevas propuestas, los nuevos géneros, parecen no estar. Llevamos 25 años sostenidos en músicas que tienen más de cien años de historia o escuchando éxitos con 50 y 60 años que sigue tan vigentes como cuando nacieron.

Como si el siglo XX hubiera sido tan prolífico que aún seguimos escarbando en él para encontrar nuevas cosas, nuevas sonoridades, nuevas formas de juntar esto con aquello, y ello nos sobra y basta. No hay que inventar nada más. Mientras tanto, asistimos al entierro de géneros por falta de nuevas leyendas y vemos, con tristeza, el empeño de algunos artistas por estirar carreras que ya no dan más, convertidos en un remedo de sus años mozos y viviendo del recuerdo de su fanaticada.

Este es el siglo de oro de la tecnología y, por eso, los reyes de la música hoy son el DAW, el sample, el loop y el algoritmo. El intérprete, el ejecutante, dejó de ser el eje de la música. De ahí que extrañemos el virtuosismo de quien hacía lo imposible sobre el escenario con su voz o con una guitarra, los solos de batería que nos llevaban al éxtasis, las saxos que nos erizaban la piel. Antes las bandas iban al ritmo de un director o del cantante —la vieja escuela—; hoy los músicos suenan perfectos en escena gracias a los in ear (audífonos) que incluyen metrónomo e indicaciones precisas para que todo salga impecable. Tan perfecto que, a veces, no sabe a nada. Antes, a los músicos, los conectaba la música y el momento; hoy, el metrónomo.

Si en el siglo XX los ritmos buscaban diferenciarse unos de otros, en el siglo XXI es todo lo contrario, la mezcla como salida. Se acabaron las épocas de los “ismos” y ahora todo vale con todo. Por eso un reguetonero termina cantando salsa, un salsero, vallenato; o un artista de pop se mezcla con cumbia. No importa hacer dos compases de porro, tres de reguetón y unirlos con house. Muchos de los nuevos oyentes ni siquiera conocen los ritmos. Los latinos aún distinguimos entre una salsa, un vallenato o una cumbia, pero para muchos europeos todo suena igual: es ritmo. Algo similar ocurre con el vasto mundo de la electrónica: ya no se distinguen con claridad el house, el bedroom, el ambient, el techno o el trance. La música dejó de avanzar por rupturas y empezó a hacerlo por mutaciones permanentes. En este siglo no nació un nuevo lenguaje universal, sino infinitos dialectos sonoros coexistiendo al mismo tiempo.

Cada artista tiene su nicho —más pequeño que grande— en el que el oyente se identifica con su propuesta. Pero el gran género aglutinador parece cada vez más escaso, más efímero, más diluido en la gran masa sonora de este primer cuarto de siglo que hemos escuchado.

Buscar

Categorías

Noticias recientes

toto slot slot gacor rans303 slot gacor toto slot SPY77 toto togel https://ppid.karantinaindonesia.go.id/ toto togel https://bto-ao.co.jp/scaleremover/ toto bosjoko PWVIP4D dingdongtogel situs toto ARENA303 bwo99 situs slot JONITOGEL slot 1000 parlay bola situs online toto slot toto slot toto slot toto slot bwo99 bwo99 toto slot toto slot situs toto toto toto slot parlay toto toto BWO99 parlay agb99 toto slot toto slot toto slot bwo99 toto slot agb99 situs toto toto agb99 8kuda4d slot gacor agb99 situs toto situs toto situs toto toto bobatoto ltdtoto toto slot toto slot toto slot AMANAHTOTO situs toto Pakde4D slot gacor slot gacor toto toto toto toto toto toto PREMANTOTO Pakde4D premantoto premantoto situs slot jonitogel SlotPoker188 AMANAHTOTO kecak4d slot gacor mataramtoto mataramtoto sohib tikus4d spbu777 SlotPoker188 permata888