El hallazgo se dio en Maceo, Magdalena Medio, en el proyecto “La Ruta de las Alas”, en un área que busca preservar esta especie y consolidar el primer Banco de Hábitat para murciélagos en América Latina.
Este pequeño mamífero, de pelaje pardo oscuro y sin las líneas dorsales típicas de su género, se alimenta de insectos y posee un saco alar que libera feromonas para el apareamiento.
Su redescubrimiento fue posible gracias a redes de niebla y registros bioacústicos, que también permitieron identificar otras especies en el Corredor Kárstico del Oriente Antioqueño.
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El Banco de Hábitat, ubicado en esta área protegida de 133.000 hectáreas, permite a empresas compensar impactos ambientales mediante créditos de conservación.
Este modelo garantiza la protección del ecosistema del murciélago y genera beneficios sociales y económicos para las comunidades locales.
A pesar de los avances, el Saccopteryx antioquensis sigue catalogado como especie en peligro de extinción por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Las principales amenazas son la minería de piedra caliza, el cambio climático y la deforestación. Además, los mitos negativos sobre los murciélagos han intensificado su persecución.
Con 217 especies de murciélagos en Colombia, ocho de ellas endémicas, este proyecto busca transformar el miedo en aprecio y promover la conservación de estos importantes aliados ecológicos.





