Adiós a Miguel, el señor de los periódicos en la UdeA

La comunidad de la UdeA lamenta el deceso de Miguel Valencia, quien durante casi seis décadas plasmó, con su puño y letra, las noticias más importantes del momento en tableros que ponía en la malla exterior de la institución, cerca de la portería de Barranquilla.
Por: Eduardo Bermúdez Pérez
12 octubre, 2025
Desde hace varios días Miguel Ángel Valencia García se hallaba internado en la Unidad Hospitalaria Castilla. Sus exequias se llevarán a cabo este lunes 13 de octubre. Miguel era toda una institución entre la comunidad académica de la UdeA. Foto: cortesía Facultad de Comunicaciones y Filología UdeA.

Aun sin estar vinculado contractualmente con la institución, Miguel Ángel Valencia García era una de las personas más reconocidas en la Universidad de Antioquia. Desde 1968, él y su hermana Marta, tuvieron un puesto de venta de periódicos en las afueras de la portería de Barranquilla, la entrada más concurrida a Ciudad Universitaria antes de que se abriera el ingreso que conecta con la estación del Metro.

En aquellos años cuando las noticias llegaban impresas en rotativos, por lo general en formato estándar o sábana, tabloide, berlinés o de revista, el stand de los hermanos Valencia García posibilitaba una inmersión informativa por los diferentes diarios, locales, nacionales y hasta internacionales: El Mundo, La Hoja, Vivir en El Poblado y El Colombiano, de Medellín; El Tiempo, El Espectador, El Siglo, La República, Diario Deportivo y El Espacio, de Bogotá; La Patria, de Manizales; La Tarde y El Diario del Otún, de Pereira; El País y El Occidente, de Cali: El Universal, de Cartagena; Vanguardia Liberal, de Bucaramanga; Diario del Sur, de Pasto; La Opinión, de Cúcuta; y El Heraldo, de Barranquilla, entre muchos otros.

Además de los medios hegemónicos y tradicionalistas, Miguel ofrecía la posibilidad de acceder a otras miradas y análisis de la realidad nacional a través de propuestas informativas como el Semanario Voz, Revolución Obrera o la Revista Alternativa.

También, las revistas VEA, Vanidades, Diners, National Geographic, Atlas Anual, Estadio, Mundo Ciclístico, Aló, Soho, Cromos, Cambio o Semana, incluido el Almanaque Bristol; e historietas de esa época: Condorito, Mafalda, Pelele, Agente Naranja, Kalimán o Memín, estaban ahí, en la “hemeroteca” de Miguel, arrumadas, exhibidas y prestas a la lectura de la comunidad universitaria.

Hasta por encargo, este voceador estrella de noticias conseguía ejemplares de medios internacionales que siempre llamaban la atención entre los nombres de las demás publicaciones: El Nacional de Caracas, Venezuela; El Comercio de Quito, Ecuador; El Correo de Lima, Perú; La Prensa de Panamá; o Miami Herald, New York Times o The Washington Post, de EE. UU.  

En las tardes, con libreta y lapicero en mano, Miguel recorría el campus universitario para extraer de los muros y carteleras información que luego replicaba en sus tableros y pizarrones exteriores con anuncios que él escribía, con su puño y letra, con tiza blanca.

“Se fue Miguel, el eterno estudiante. Miguel Valencia, siempre será recordado: era parada obligada estar frente a sus carteleras, sus tableros y leer titulares, resúmenes de algunas noticias. Buscar un periódico de días anteriores para una tarea o encargarlo. Que persona tan útil para muchos y muchas estudiantes y egresados de la UdeA”, comentó en su perfil de Facebook Luz María Zapata Lodoño, comunicadora social-periodista.

Las exequias de Miguel Ángel Valencia García serán este lunes, 13 de octubre, en una ceremonia con cenizas en la parroquia San Vicente de Paúl, barrio Córdoba de Medellín. En las afueras de la UdeA, cerca de sus carteles, algunos de sus conocidos han llevado flores a manera de homenaje póstumo.

Tenía caligrafía de docente y una excelente ortografía. Era preciso en los datos. En dos líneas breves o un párrafo sabía compilar la información básica para su público, los transeúntes que llegaban o salían de la universidad.

En una época en la que ya el teórico Marshall Mac Luhan avizoraba la inevitable expansión de la aldea global intercomunicada, Miguel fue un puente, un portavoz entre los medios y la comunidad académica. Para entonces las noticias aún se transmitían mediante los medios masivos: prensa, radio, tv y cine.

Con un estilo simple, pero respetuoso y persistente él mantuvo informados a los públicos de la Universidad de Antioquia acerca de los hechos más destacados del acontecer diario: decesos y muertes notables, decisiones legislativas o de Estado de transcendencia, tragedias naturales o sucesos violentos, distinciones memorables, resultados deportivos, descubrimientos o avances científicos.  

“Corríamos a clase de 8:00 a.m.  Pero antes había que leer la última noticia. Escrita en un pedazo de tablero verde. Escrito a tiza. Qué bonito. La cultura hecha por don Miguel. Gracias. Escribe ahora en el cielo”, destacó también en la misma red social María Saldarriaga Valencia.

Las carteleras y tableros de Miguel funcionaban como un periódico mural donde él compartía los acontecimientos más importantes de cada día. Sin ser periodista de academia, él adquirió el hábito del reportero que busca información en la fuente primaria, en el espacio que lo rodea o en los sucesos de los que fue testigo en uno de los puntos con mayor prevalencia de la protesta social en Medellín, como lo es la avenida Barranquilla.

La era tecnológica, la desaparición de muchos medios escritos, los cambios en circulación de la prensa, los nuevos hábitos informativos y, hasta, la pandemia minimizaron el puesto de periódicos que durante 57 años tuvo Miguel, a menos de 20 metros de la portería Barranquilla de la universidad.

Ya sin su hermana Marta, quien se alejó desde hace ya varios años debido a una enfermedad, él se mantuvo ahí en su lugar casi hasta su último día, alimentando con información prudente, veraz y oportuna sus tableros y pizarras verdes.

En años recientes se le veía portando el chaleco y la gorra del Q’Hubo, quizas el último diario que vendió, de manera física, sentado en los rescoldos de lo que alguna vez fue su notorio y abundante punto de venta de periódicos de todo el país.

Entre las últimas frases y citas que publicó en su cartelera fue notoria: “Hoy es el día más bonito de la vida”. Cordial, respetuoso y con una risa transparente, casi que ingenua, Miguel transmitía alegría, generosidad y actualidad.

“Hoy la UdeA se siente triste. ¿Quién escribirá con letra pausada sus noticias? ¿Quién nos recordará fechas, actos, eventos? Se fue el hombre de las tizas, el hombre de los eternos tableros. Se fue el caballero de caminar despacio y sonrisa eterna. Se fue él, el que creíamos eterno, tan eterno como el Alma Máter porque hace parte de su esencia, de los pasillos que ya no recorrerá con un periódico bajo el brazo porque ahora pasa a habitar nuestra memoria. ¡Hasta siempre don Miguel!”, describió en Facebook Andrea Fonnegra Osorio.

Si alguna vez hablaste más de una vez con “Miguel carteles”, como le decían, él te grababa con su memoria fotográfica. Por eso cada encuentro con él era revivir de qué facultad eras, qué estudiabas, en dónde trabajabas y hasta de qué equipo eras hincha.

Buena parte de la historia de la UdeA estuvo compilada en los tableros, pizarras y avisos de este hombre que, para muchos, incluido quien escribe esta nota, merece ser reconocido, de manera póstuma, con el honoris causa en Comunicación y Periodismo por parte de la Universidad de Antioquia.

“Gracias, Miguel, por enseñarnos que la verdad también se imprime en cartulina, que la dignidad cabe en un pliego, y que el alma de una universidad puede hablar a través de sus muros. A Miguel, voz impresa de la conciencia universitaria”, escribió, también en Facebook, Mauricio Galeano Quiroz.

Como lo expresaron, respectivamente, la periodista y el crítico de cine Ana Isabel Rivera y Jerónimo Rivera, para la UdeA Miguel fue “Nuestro eterno reportero de tiza” y “Nuestro primer Twitter”.

Debido a quebrantos de salud desde hace varios días Miguel Ángel Valencia García se hallaba internado en la Unidad Hospitalaria Castilla de Metrosalud, donde este sábado, 11 de octubre, falleció. Sus exequias se llevarán a cabo este lunes festivo en una ceremonia con cenizas en la parroquia San Vicente de Paúl, barrio Córdoba de Medellín, su lugar de residencia.

Ante su deceso, la UdeA publicó en su cuenta de X: “Hay espíritus universitarios que, sin pasar directamente por nuestras aulas, pertenecen de manera entrañable a la esencia plural y diversa que caracteriza a la #UdeA. Así lo fue Miguel Valencia. Expresamos nuestro sentido de condolencia y solidaridad con la familia y amigos. Miguel fue tan universitario, como nuestros miles de universitarios“.

La partida de Miguel es como el adiós a otro medio de comunicación, el de ese periódico mural, entrelazado en la malla de la UdeA, que durante décadas fue la voz escrita, en tiza blanca, de la conciencia universitaria.  

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