La creación oficial del Día de los Derechos Humanos se produjo en 1950, en virtud de la Resolución 423 (V) de la Asamblea General, en la cual se invitó a todos los Estados y organizaciones interesados a que adoptaran el 10 de diciembre como Día de los Derechos Humanos.
Cuando la Asamblea General la aprobó la Declaración, la proclamó como “norma común de conducta para todos los pueblos y naciones”, hacia la cual los individuos y las sociedades debían “esforzarse por adoptar medidas progresivas, nacionales e internacionales, para lograr su reconocimiento y observancia universales y efectivos”.
La Declaración Universal de Derechos Humanos establece una amplia gama de derechos y libertades fundamentales a los que todos tenemos derecho. Garantiza los derechos de todas las personas en cualquier lugar, sin distinción de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, religión, lengua o cualquier otra condición.
Aunque la Declaración, con su amplia gama de derechos políticos, civiles, sociales, culturales y económicos, no es un documento vinculante, sí ha estimulado la creación de más de 60 instrumentos de derechos humanos, que en conjunto constituyen una normativa internacional de derechos humanos. En la actualidad, el consenso general de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos fundamentales promulgados en la Declaración la fortalece aun más y pone de relieve la importancia de esos derechos en nuestra vida cotidiana.
El Alto Comisionado para los Derechos Humanos – la máxima autoridad de las Naciones Unidas en la materia- y su Oficina desempeñan una función primordial en la coordinación de los esfuerzos con miras a la celebración anual del Día de los Derechos Humanos.
Día de los Derechos Humanos y Declaración Universal

El Día de los Derechos Humanos es uno de los compromisos mundiales más revolucionarios: la Declaración Universal de los Derechos Humanos (D.U.DH.). Este documento histórico consagra los derechos inalienables que toda persona tiene como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
La Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 y establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero.
Como “una norma común de logros para todos los pueblos y todas las naciones”, la D.U.DH. es un proyecto global para leyes y políticas internacionales, nacionales y locales y un pilar esencial de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, u ODS.
Disponible en más de 577 lenguas, desde el abjasio hasta el zulú, es el documento más traducido en todo el mundo.
“La Declaración Universal de los Derechos Humanos nos da poder a todos. Los principios consagrados en la Declaración son tan relevantes hoy como lo fueron en 1948. Tenemos que defender nuestros propios derechos y los de los demás. Podemos tomar medidas en nuestra vida diaria para defender los derechos que nos protegen a todos y así fomentar las relaciones de afecto entre todos los seres humanos”, destaca la Unesco.
En diciembre de 1948, Unesco fue el primer organismo de las Naciones Unidas que situó la Declaración Universal en el centro de toda su acción, para promoverla en todo el mundo a través de la educación y los medios de comunicación.
Derechos Humanos: nuestros esenciales de cada día
En tiempos convulsos e impredecibles como los actuales, en los que muchas personas sienten una creciente sensación de inseguridad, desencanto y alienación, el tema del Día de los Derechos Humanos busca reafirmar los valores de los derechos humanos y mostrar que siguen siendo una apuesta ganadora para la humanidad.
Con esta campaña, queremos reconectar a las personas con los derechos humanos, mostrar cómo estos dan forma a nuestra vida cotidiana, con frecuencia de maneras que quizás pasan desapercibidas. Con demasiada frecuencia los derechos humanos se dan por sentados o se perciben como ideas abstractas, pero son elementos esenciales de los que dependemos cada día.
Al acercar los principios de los derechos humanos a las experiencias cotidianas, queremos despertar conciencias, inspirar confianza y fomentar la acción colectiva.
Los derechos humanos son positivos, esenciales y alcanzables
Los derechos humanos son POSITIVOS
No sólo protegen, también aportan alegría, felicidad y seguridad en la vida cotidiana. Los derechos humanos son realidades vividas: están en los alimentos que comemos, en el aire que respiramos, en las palabras que pronunciamos, en las oportunidades que perseguimos y en las protecciones que nos mantienen a salvo.
Los derechos humanos son ESENCIALES
Son aquello que todos compartimos, una base en común que nos une más allá de las diferencias de raza, género, creencias u orígenes. En un mundo marcado por la incertidumbre, los derechos humanos constituyen nuestra constante cotidiana. Ante la inestabilidad, nuestros derechos a la seguridad, a la libertad de expresión y a la participación en la toma de decisiones se convierten en la base de nuestras vidas.
Los derechos humanos son ALCANZABLES
Comienzan con nosotros, con las pequeñas decisiones diarias: tratar a los demás con respeto, alzar la voz frente a una injusticia y escuchar a quienes frecuentemente son ignorados. Lo que hacemos y decimos cada día importa más de lo que imaginamos; construye a nuestro alrededor una cultura de dignidad y justicia. Pero los derechos humanos también dependen de la acción colectiva, cuando comunidades, movimientos y naciones se unen para exigir justicia e igualdad.






