Vías para la competitividad

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Por: Juan Carlos Velez
Medellín y los municipios del Valle del Aburra se han convertido en un conglomerado urbano de casi cuatro millones de habitantes ubicados en un pequeño valle, rodeado de inmensas montañas y a muchos kilómetros de las dos costas del país, lo que hace difícil la conexión con nuestros puertos más importantes, pues las exageradas distancias que hay que transitar por las vías nacionales para el transporte de mercancías en una tractomula, único medio terrestre ya que no se cuenta con el tren, es de no menos de quince horas.
Dicho de otra manera, la competitividad de las empresas antioqueñas que dependen del comercio exterior, bajo estas condiciones, queda en entredicho, pues la ventaja comparativa de otras regiones con ciudades costeras, las hacen más interesantes para los inversionistas que por ejemplo quieran aprovechar los beneficios de los diferentes acuerdos comerciales que ha firmado el Gobierno.
Dentro del programa “vías para la competitividad”, se contempla la construcción de una serie de vías arterias para mejorar la conectividad de nuestro departamento y los departamentos vecinos con los puertos de Buenaventura, Cartagena y Santa Marta, cuyos proyectos viales comprende las dobles calzadas a Urabá, Puerto Berrío y Bolombolo.
Como se conoce, el costo de estas vías esta calculado en cientos de miles de millones de pesos, y en el caso de la doble calzada a Bolombolo, ya se iniciaron las obras, una vez fue adjudicada la licitación de la primera etapa que va hasta Amagá. En el caso de la doble calzada a Urabá, tal como lo manifestó el señor Gobernador en reciente reunión con la bancada de congresistas antioqueños, no se ejecutará en menos de cinco años, que es el tiempo calculado para iniciar la construcción del Puerto de Urabá. Y con respecto a la vía a Puerto Berrío, ya se cuenta con 300.000 millones de pesos para la construcción de la primera etapa que iría a Cisneros en doble calzada, exceptuando esta para el túnel de La Quiebra.

Caldas – La Pintada
Así las cosas, la conexión con el sur del departamento y por ende con el Puerto de Buenaventura está planteada entonces con una doble calzada a Bolombolo, continuando por la actual vía Bolombolo – Puente Iglesias – La Pintada, la cual contaría con 134 kilómetros de longitud, versus la actual vía a La Pintada que tiene solamente 77 kilómetros. ¿Qué sentido tiene entonces que el proyecto contemple aumentar en 57 kilómetros más la distancia, en lugar de construir una vía recta entre Caldas y La Pintada?
Vía que con la inclusión de un túnel en el Alto de Minas y con excelentes especificaciones, pondría a Medellín a solo 45 minutos de La Pintada y no como sucede actualmente, pues la carretera fue construida hace más de 50 años para vehículos que hoy no existen, y su trazado representa un alto riesgo de accidentalidad; es así que se encuentra demarcada con doble línea indicando que no está permitido adelantar, lo que hace muy lento y peligroso el tránsito de este tipo de vehículos que además, a la altura de Santa Bárbara, tienen que reversar para poder pasar las curvas.
Con respecto a la conexión vial al norte, se pretende en quizá 10 años contar con una vía de excelentes especificaciones, para que cuando queramos enviar nuestros productos a los puertos de La Costa Atlántica, tengamos que dar la vuelta por Puerto Berrío, en vez de hacerlo de manera directa por la actual vía. Mientras pasan esos 10 años, seguramente el departamento va a tener que asumir los costos que genera el tener que circular por otra vía diseñada hace más de 60 años, en la cual es normal encontrarse con extensas filas de tractomulas, en unos trayectos que piden con urgencia la doble calzada como el Alto de Matasanos y el sector de Ventanas en Valdivia.
En conclusión, antes de pensar en otros proyectos viales, es importante concentrarse en lo que en realidad traería una mayor competitividad para el departamento de Antioquia, mejorando las especificaciones de las vías a Caucasia y La Pintada. No debemos construir nuevas vías mientras nuestros camiones continúen circulando por carreteras diseñadas hace más de 60 años y no se cuente con el tren para el transporte de mercancías hacia los puertos.

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