Desde hace 19 años, casi dos décadas, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá presentó la ‘Formulación del Plan de Manejo de la microcuenca de la quebrada La Presidenta’, que buscaba propiciar la “adopción de medidas de conservación, rehabilitación y prevención en la microcuenca”.
El plan contempla dos programas: el desarrollo económico sostenible y la efectiva gestión físico-ambiental. En ambos casos se plantean los proyectos que deberían llevarse a cabo, sus objetivos y los responsables de la ejecución.
Tres años después de la formulación del plan, el 9 de noviembre de 2010, La Presidenta se desbordó debido a un aguacero que comenzó sobre las 4:00 de la tarde y terminó en horas de la noche. Se taponó la vía Las Palmas y se inundaron los parqueaderos de dos urbanizaciones: Aguas Claras y Entre Arroyos.
La situación se ha repetido de manera recurrente en esta cuenca a lo largo de los años, llegando a 2026 en que la situación se ha puesto crítica: el pasado 28 de enero las intensas lluvias causaron nuevos desbordamientos que generaron daños en varias edificaciones y vías del sector de Patio Bonito.
El enorme socavón que se abrió en la avenida El Poblado tras las lluvias del pasado 17 de marzo aumentó la alarma entre la ciudadanía por lo que está ocurriendo con las quebradas en este sector de la ciudad.
El jueves 19 de marzo, las autoridades acudieron al intenso y reiterado llamado de la comunidad de Patio Bonito que viene planteando, también desde hace años, que se pase de los planes a la acción para resolver de una vez por todas esta situación.
Tras la cita, se aseguró que la administración distrital estaba a la espera de los estudios de la Universidad Nacional, para empezar a priorizar las obras que se requieren para resolver esta problemática.
Desde Vivir en El Poblado queremos contribuir a la solución y es por ello que iniciamos en esta edición la serie ‘En la lupa’, a través de la cual analizaremos, desde la mirada de los afectados, los expertos, el Distrito y de las iniciativas sociales y de la empresa privada, las alternativas que desde hace tantos años están sobre la mesa y la manera de ponerlas en marcha de la forma más pronta y eficaz.
Se trata de un esfuerzo por aportar al debate, acompañar a las personas que han sufrido los estragos de las inundaciones y contribuir a que las voces de las comunidades cobren relevancia ante quienes deben tomar las decisiones políticas que solucionen, de una vez por todas, un problema que ha ganado fuerza debido, principalmente, a la falta de acción.
“Es un aporte al debate, que busca acompañar a los damnificados y contribuir a que las voces de las comunidades cobren relevancia”.





