Los pueblos fundados en la geografía montañosa antioqueña son particulares. Cada uno se destaca por su historia de colonización y desarrollo económico. También, porque se fundaron en áreas montañosas, de ahí la afirmación de que son pueblos ‘montañeros’, lo que permitió la expansión agrícola y la creación de latifundios (se definen como propiedades agrícolas de gran tamaño que pertenecían a un único dueño).
Muchos de estos pueblos surgieron en terrenos baldíos y se convirtieron en centros de producción agrícola. En las montañas de Antioquia la colonización también fue impulsada por la búsqueda de tierras nuevas y la movilización de familias provenientes de otras regiones, lo que transformó la demografía y la economía de la región. Ejemplo de ello es el municipio de Caldas, que está ubicado al Sur del área metropolitana del Valle de Aburrá.

Precisamente, en Caldas se está rodando en este momento la película En el Jardín de Piedra, que propone realizar una ‘épica cinematográfica’ desde nuestra entrañable historia pueblerina durante los años sesenta y setenta, con alusiones a la conformación de los pueblos antioqueños.
“Una producción detrás de las entrañas del territorio que define nuestras raíces y nuestra identidad cultural”, así lo describe Marco Antonio Mejía Torres, escritor y director del filme.
La producción cinematográfica
Con la producción de Daniel Jiménez Martínez, En el Jardín de Piedra, el concepto estético se apropia de referentes cotidianos que acompañaban la vida pueblerina: la presencia de la fotografía para eternizar los acontecimientos y rituales; la escucha de la radio, con sus radionovelas, que cautivaban a los oyentes, por ejemplo con los detalles de La ley contra el hampa y el famoso personaje de Kalimán; el paso de los circos ambulantes y de las compañías de teatro, con sus dramas novelescos; la visita anual de los gitanos y las películas que, semanalmente, llevaban a los ciudadanos a las salas de cine de los pueblos.

Este filme es “la memoria de la infancia y los recuerdos de adolescencia del protagonista; la amistad, lo familiar, la escuela, el cine; los primeros, los segundos y los pequeños ‘grandes amores’ crearán la ambientación de un tiempo, de una época llevada a la pantalla con virtud poética y pródiga imaginación para crear un viaje visual por el tiempo y por la historia de Antioquia”, describe Mejía Torres sobre el guion.
La grabación del filme avanza por el 65 %. Claramente, llevar a florecer En el Jardín de Piedra en las salas de cine nacionales será una apuesta para contribuir a la dinámica de la industria cinematográfica que hoy está viviendo un tiempo de auge y de reconocimiento internacional en Colombia.





