Pocas veces había sido consciente de mi rutina. Lo más productivo que pensaba que podía ser era levantarme temprano, ejercitarme, desayunar y estar con la nalga clavada a una silla por las siguientes ocho-diez horas sin parar en frente de un computador, tecleando constantemente. Así se veía un día muy exitoso en la semana. Si […]