/ Juan Sebastián Restrepo
Somos una sociedad de la era del simulacro. Y esto implica una suerte de apatía en el espacio de lo íntimo y lo privado que contrasta con una hipersensibilidad hacia la esfera del espectáculo. A través de los dioses contemporáneos vivimos las agonías y pasiones
Somos una sociedad de la era del simulacro. Y esto implica una suerte de apatía en el espacio de lo íntimo y lo privado que contrasta con una hipersensibilidad hacia la esfera del espectáculo. A través de los dioses contemporáneos vivimos las agonías y pasiones