En el colegio, Mateo Marín Cuartas ya sabía que quería estudiar medicina. Lo atraían dos cosas: entender cómo funciona el cuerpo humano y hacer algo concreto con las manos: “Si fuera solo por el interés académico, hubiera podido ser biólogo y trabajar en investigación, pero eso no me hubiera alcanzado para hacerme del todo feliz”, […]