Dr. Couzo, Yan Couzo. Italo-coreano. Tras años dedicado a la academia, un doctorado en ciencia espacial, conocedor de astrofísica, genética y tecnología computacional, aunque sin licencia para ejercer; ha dedicado el final de su carrera a crear guías prácticas (Ricettas, como las llama) que cambiarían el mundo.
Mi nonna —“abuela” o “anciana”, término de origen italiano— me enseñó ese hábito de enjaular pequeñas aves, aquellas de cantos alegres, especialmente bellos canarini —canarios—, aunque continuamente ruidosos. En una tarde de experimentos, luchando por concentrarme, con tanto trino constante, y después de entender que eran animales indefensos, la inspiración me aterrizó en la ricetta —receta— para lograr el canto digitale —digital—, en otras palabras, convertir cada ave cantarina en un microprocesador orgánico de activos digitales, usando la tecnología actual en desarrollo e inversión.
Lea más columnas de Esteban Molina aquí >>
Para empezar, se necesita capturar y transformar el gorjeo —canto o voz de algunos pájaros— continuo en energía; para eso, la mejor manera será los sensores piezoeléctricos, en inglés TENG, que son aquellos capaces de convertir la vibración sonora en micro-corrientes eléctricas, tal y como funciona nuestro oído. ¡Semplicemente straordinario! —¡Simplemente extraordinario!—. Actualmente empresas como Energy LV y Sony, utilizan esta tecnología para dispositivos médicos.
Tan pronto la energía es capturada, es el momento para transformarla en datos, debe utilizarse técnicas de la bioacústica computacional, es decir algoritmos inspirados por la naturaleza. En este caso, modificar levemente algunos de los ya desarrollados por la Universidad de Cornell, como BirdNet, que permiten a través de AI, identificar y descomponer la complejidad del trino en frecuencia, timbre y duración, ¡che spettacolo! —¡qué espectáculo!—, pudiendo ser traducido al lenguaje digital por naturaleza: El binario. Todo esto procesado localmente en los dispositivos de escucha, a través de la nueva tecnología EdgeAI, que básicamente dan la capacidad a los algoritmos de AI de hacer su tarea sin necesitar una conexión a internet; por tanto, dando portabilidad y velocidad en los resultados esperados.
Lea: Diarios de un futuro 16. La moderna Dorian Gray
Cada pájaro es único, cada canto del mismo, es también diferente; por lo que las combinaciones son potencialmente infinitas, es como si cada conversión de un trino, hecha previamente en binario, fuera entonces, una contraseña matemática distinta. Esto es lo que se conoce en el mundo de Blockchain, como un Hash. Ahora, tengo una brutta noticia —mala noticia—, tan pronto tenemos este dispositivo que escucha y convierte a Hash. Necesitaremos convencer a cientos de dueños de ruidosos canarios que quieran convertirlos en minas de dinero digital. ¡Forza e coraggio! —¡Fuerza y coraje!—.
Cada propietario deberá instalar su propio dispositivo, en su respectiva pajarera y conectarlo a internet para lograr pertenecer a la red. Esto se conoce como Infraestructura Física Descentralizada (DePIN), la función principal en esta tecnología, es validar que cada canto recibido en esa forma matemática, si corresponde a un canto real, y no a una grabación, donde cada nodo (propietario) de manera automática confirma que el trino si es auténtico. Tan pronto todas las puntas de la red están de acuerdo, se agrega un Token. Como sabemos este Token es único e irrepetible, lo que lo hace bastante atractivo a empresas de seguridad informática que buscan aleatoriedad real para asegurar activos informáticos.
Únase aquí a nuestro canal de WhatsApp y reciba toda la información de El Poblado y Medellín >>
¡Mamma mia!, no veo la hora de verlo funcionando, tan pronto el token se valide, automáticamente se entrega el alpiste al canarino, evitamos hablar de explotación animal y con los ingresos de la billetera digital, volamos a las islas canarias.





