Séneca, en su libro sobre la felicidad y la brevedad de la vida, comparte una frase impactante que sugiere que “el tiempo que tenemos no es corto, es que perdemos mucho”. Esta cita fue fundamental para tomar una decisión difícil, pero que, a la vez, me llena de alegría.
Aquellos que me conocen saben que el espíritu emprendedor siempre ha estado en mí. Hace más de 10 años que comencé mi primer emprendimiento y desde entonces no he parado. Sin embargo, en los últimos años tuve la fortuna de trabajar en una compañía naciente (otro emprendimiento) y aprender sobre el mundo de los eventos, el entorno corporativo y mucho más. A pesar de esto, mi corazón ya me pedía a gritos que diera el paso.
¿Cuántas veces nuestro corazón nos impulsa a tomar una decisión, pero el miedo no nos deja? Pues ese fue mi caso. Desde el 20 de agosto del 2025, después de terminar la segunda versión de Conexión, mi perro Dominó se enfermó y, al poco tiempo, falleció. Fue uno de los duelos más complejos de mi vida; pero, a la vez, me dejó un gran mensaje: luchar por los sueños. Sí, así es. Logré comunicarme con Dominó antes de que falleciera por medio de una persona experta en el tema y, después de esa conversación, mi corazón comenzó a pedir acción, necesitaba reconectarse con su propósito. Necesitaba que diera el paso.
Así que empecé a pensar en cómo hacerlo. Sabía que no podía ser tan arriesgado, ya que mi vida familiar y personal me exigían un poco más de responsabilidad. Con cuidado, empecé a conectar con una característica que un mentor, Piti Parra, me recordó: tejer. Tejí relaciones, conversaciones y aprendizajes para reconectarme con Tenemos que hablar.
No fue fácil, fueron meses de miedo, incertidumbre y dudas sobre si tomar la decisión. Muchos me decían que no lo hiciera, que lo pensara bien; y así fue, lo pensé bien y decidí lanzarme al vacío. Como decía Séneca, no quería perder más tiempo, necesitaba darme la oportunidad.
Así que, desde hace aproximadamente un mes, emprendí de nuevo. Tenemos Que Hablar, es mi excusa para seguir trabajando por mi salud mental y la de los demás. Esta columna está dirigida a toda persona a la que su corazón le pide hacer algo, pero no se siente capaz. No le digo que se arriesgue de inmediato si no quiere, pero empiece a ejecutar pequeñas acciones que lo lleven a ese resultado. Fíjese una fecha, un plazo máximo y hágalo. Recuerde que perdemos mucho tiempo.





