Según diversos estudios internacionales, la terapia asistida con animales no solo aporta bienestar emocional a los pacientes, sino que también genera efectos clínicamente medibles, como la reducción del dolor, la ansiedad y el estrés.
Además, favorece la rehabilitación física al estimular la movilidad, la fuerza muscular y la coordinación, lo cual acelera los procesos de recuperación funcional. Con este respaldo científico, el Hospital San Vicente Fundación Medellín y la Fundación Huellas Sanadoras consolidan un programa pionero en el país, que integra estas intervenciones en la Unidad de Quemados, tanto pediátrica como de adultos, al implementar por primera vez este modelo innovador en un entorno hospitalario de alta complejidad.
La alianza entre ambas instituciones inició en 2020, durante la pandemia de COVID-19, con el propósito de brindar acompañamiento emocional y fortalecer el bienestar de los trabajadores de la salud, quienes desempeñaban un rol fundamental en ese momento de gran exigencia.
El impacto positivo de esa primera experiencia impulsó su expansión hacia pacientes hospitalizados y, con el tiempo, evolucionó hasta consolidarse como un programa pionero que hoy, además de aportar bienestar emocional, potencia la rehabilitación física en la Unidad de Quemados, favoreciendo la movilidad, la fuerza muscular y la coordinación como parte de un abordaje integral de la recuperación.
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“Con la terapia asistida por animales logramos sanar más allá de la piel. Estos terapeutas de cuatro patas generan un vínculo emocional que reduce el dolor, motiva a realizar el movimiento con objetivo terapéutico y devuelve esperanza en medio de un proceso difícil”, comentó Liliana María Arango, fisioterapeuta del Hospital San Vicente Fundación Medellín.
Las intervenciones asistidas con animales representan mucho más que compañía, son estrategias terapéuticas en las que un perro entrenado y su guía voluntario trabajan junto con el equipo de rehabilitación de las unidades para alcanzar los objetivos planteados.
Su aporte es integral, pues apoyan la rehabilitación física mediante actividades que mejoran la movilidad, la coordinación y la fuerza muscular, reducen la ansiedad y el estrés frente a procedimientos dolorosos y fortalecen el ánimo y la disposición de los pacientes para continuar activamente en sus terapias.
En la Unidad de Quemados del Hospital San Vicente Fundación Medellín los resultados han sido evidentes: pacientes que se resistían a caminar por el dolor han dado sus primeros pasos motivados por los perros, y otros han recuperado movilidad en sus manos al peinarlos o jugar con ellos.
Todas las actividades se desarrollan con un objetivo terapéutico y bajo la supervisión del equipo de salud, cumpliendo estrictos protocolos de bioseguridad.
Con la experiencia y acompañamiento de la Fundación Huellas Sanadoras, el programa garantiza intervenciones seguras y efectivas que marcan un hito en la atención integral de pacientes en entornos hospitalarios de alta complejidad.





