El teatro estaba lleno. Por lo variopinto de los asistentes, sería difícil imaginarse quién se presentaría. Algunos estaban muy elegantes, otros más descomplicados. Muchos canosos, algunos cuarentones, otros más jóvenes, parejas, amigos, familias completas, incluso decenas de niños. Lea todas las columnas de Analucía Isaza Molina aquí. El espectáculo inició contando la historia. Corría el […]