En el barrio Garabato, a un lado de la UVA Ilusión Verde, casi todas sus casas se surten del agua de EPM y del agua cruda del acueducto veredal. Por eso tienen válvulas que regulan el paso de cada líquido y aseguran un consumo seguro. Sin embargo, suele presentarse mala manipulación y se terminan mezclando ambas aguas, con los inminentes riesgos para la salud, como se viene dando desde hace unos días. “Esta semana nos visitan de la Secretaría de Salud para revisar conexiones y dar recomendaciones”, nos contó una vecina.





