Los desnudos poderosos de Pedro Nel Gómez

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La acuarela de Pedro Nel Gómez “Dos mujeres en vigilancia nocturna”, en la portada de esta edición de Vivir en El Poblado, es una obra palpitante, un dolor latente, una tarea pendientey dolorosa.

Sin desconocer sus vínculos con las tradiciones de la historia del arte, en la obra de Pedro Nel Gómez los desnudos femeninos son mucho más que un recurso estético o la búsqueda de bellezas artísticas convencionales. En efecto, busca crear siempre dimensiones simbólicas que lo alejan de las formas convencionales del desnudo.

Carlos Arturo Fernández
Por: Carlos Arturo Fernández


Sus desnudos no son convencionales, ni siquiera en los momentos en los cuales se dedica a retomar la mitología clásica, un terreno que lo apasiona y del cual tiene un profundo conocimiento literario y conceptual. Muchas veces a lo largo de la historia de la pintura y de la escultura occidentales, la mitología fue la mejor disculpa para presentar desnudos con una fuerte carga erótica que de otra manera no se podrían justificar. Pero también en sus obras mitológicas, Pedro Nel carga sus desnudos de una fuerza sobrehumana que deja atrás la languidez y la tradicional belleza idealizada. El resultado al que nos conduce esta visión de Pedro Nel Gómez es, en última instancia, el de convertir todos sus desnudos femeninos en desnudos heroicos, tanto si se trata de representar diosas griegas o mitos americanos, barequeras en medio del trabajo en los ríos o en descanso, guerreras, campesinas que defienden a sus hijos o mujeres desplazadas por la violencia.

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En todos los casos, el tratamiento que Pedro Nel hace de estas imágenes las convierte en clara manifestación de fuerzas telúricas, como si en cada una de estas mujeres estuviera en juego la supervivencia del mundo, del ser humano, de la familia y, por supuesto, de la patria.

Y esta perspectiva se arraiga en la más profunda tradición clásica del arte: el desnudo en el arte no consiste en la mera ausencia de vestidos sino, más bien, en la exaltación orgullosa y eficaz de la potencia del ser humano.

Pedro Nel Gómez buscó siempre que su obra fuera pertinente a los procesos históricos que vivía el país y, en este sentido, a lo largo de su trabajo se percibe una reflexión constante acerca del presente. “Dos mujeres en vigilancia nocturna”, de 1962, nos traslada de inmediato al contexto de la violencia política de mediados del siglo XX en Colombia.

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Nos encontramos, seguramente, en un medio campesino, en un espacio cerrado en el cual la posibilidad de una defensa armada parece limitarse solo a un pobre machete. Pero también aquí la fuerza procede de los cuerpos poderosos de las dos mujeres que ocupan prácticamente toda la superficie de la pintura y que son una verdadera exaltación de su trascendencia. Al igual que ocurre en otras obras de Pedro Nel, las mujeres forman una especie de muralla: son ellas la manifestación de las fuerzas telúricas que defienden la vida.

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