La mañana transcurría normal para él, un hombre de 85 años acostumbrado a levantarse temprano y salir a caminar para fortalecer sus músculos, el corazón y su mente. Pero no estaba preparado para lo que vendría.
Su esposa, que siempre estaba pendiente, había salido de la casa. Entonces llegó la llamada. Una más entre las decenas que recibía cada día y que, siempre alerta, respondía con una negativa y cortaba pronto. Esa mañana fue diferente.
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Por alguna razón que no sabe explicar, se dejó llevar por la conversación de una mujer que le aseguraba estarlo llamando de su banco y le había proporcionado un par de datos reales suyos para convencerlo.
Le explicó con gran amabilidad y paciencia que el banco estaba implementando un programa de seguridad para que protegiera sus recursos y que ello hacía necesario que creara una cuenta a la que debía trasladar lo que quisiera para que el dinero estuviera más seguro.
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Como confesó que a su edad no tenía mucho conocimiento de la tecnología y que la aplicación del banco se le antojaba compleja, la mujer se ofreció a guiarlo en el proceso. Juntos crearon una cuenta y trasladaron a ella una parte de los ahorros de su pensión.
La historia de su terrible mañana entró a formar parte de los miles de historias de estafas telefónicas que se producen en el país y que, según datos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), generan reclamaciones cercanas a los 252 millones de pesos diarios en promedio.
Informes periodísticos señalan que, entre el año pasado y este, el número de llamadas spam aumentó 21,16 % y que muchas de ellas hacen parte de la estrategia de los ciberdelincuentes para obtener datos de quienes las responden para hacerlos caer en estafas más adelante.
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No es un tema menor. El abuso de los operadores de telefonía celular y de los propios bancos que permiten que a sus clientes se les hagan llamadas de manera constante para ofrecerles publicidad, genera una avalancha de información dentro de la cual muchas personas son incapaces de discernir si se trata de una estafa o no.
Ante esta situación la CRC ajustó el calendario para la implementación de una serie de medidas que se tenían que empezar a aplicar desde octubre pasado con un aviso que debe leerse como “Llamada con fines publicitarios”.
El otro plazo se vence el 31 de enero de 2027 y para esa fecha los operadores deben mostrar el aviso “Alerta de llamada sospechosa” en los aparatos de sus clientes. T el 30 de abril ambos avisos deberán aparecer cuando la llamada se haga de una línea fija a un celular.
Pero aun con estas medidas, es necesario permanecer alertas frente a las estrategias de los ciberdelincuentes, cada vez más avezados y apoyados ahora en la IA. Desconfiar siempre y colgar el teléfono a tiempo, o no responder, puede evitar un infortunio.
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