Por: Simon Ganitsky, investigador de la Fundación para El Estado de Derecho.
El viernes 17 de octubre, en su discurso en el acto de reconocimiento de la responsabilidad del Estado colombiano en el caso del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, el presidente Petro se tomó la licencia de hablar de lo difícil que le era conseguir novia en su adolescencia. En medio de este excursus, uno de los asistentes lo interrumpió gritando: “No se burle de nosotros. Estamos esperando su reconocimiento. Deje de burlarse de nosotros”. El presidente no aceptó el reclamo del miembro del público, al que reaccionó exasperado, y lo responsabilizó de la posibilidad de que se recuerde este acto, no por el discurso del presidente, sino por esta increpación.
Al día siguiente, en la cuenta de X de Rafael Noguera se publicó el video de estos hechos acompañado del siguiente texto, con claras intenciones humorísticas y satíricas: “Nuestro líder está contando una bellísima historia acerca de sus primeros amores cuando un impertinente lo interrumpe. Y hay gente que piensa que lo de la censura al presidente es mentira”. Poco después, el presidente Petro, que aparentemente no entendió la ironía de estas palabras, reposteó la publicación de Rafael Noguera en su propia cuenta de X, como diciendo que sí, que la interrupción del asistente indignado, que le exigía que pidiera perdón en nombre del Estado en vez de hablar de sus fracasos amorosos, es censura.
La vida democrática exige que respetemos la libertad de expresión. Al margen de las expresiones que la ley castiga, como la injuria y la calumnia, defender la democracia quiere decir combatir la censura, así se ejerza contra nuestros enemigos políticos. Esto no puede hacerse sin una conciencia clara de qué es censurar y de quién está en la posición de hacerlo. No censuran los ciudadanos de a pie, sin poder, que con razón le exigen a un gobernante que no hable de sus amores adolescentes cuando tiene que pedir perdón en nombre del Estado por crímenes serios. No censuran las organizaciones de la sociedad civil que le exigen a las entidades públicas, como RTVC, transparencia en su funcionar y en su administración de los recursos públicos.
Sí censura un presidente que, desde el púlpito de su cargo, reacciona con desdén y violencia ante el reclamo justo de la ciudadanía.





