La semana pasada tuve unas conversaciones muy enriquecedoras de mentalidad, política y cultura. Pero, hubo una en particular con Andrés Acevedo —del podcast Atemporal y uno de los autores del libro Ante todo hacer algo— y Catalina Escobar Bravo —Cofundadora de Makaia— que me llevó a escribir esta columna sobre la lógica efectual: un concepto que redefine cómo entendemos la innovación, no solo al fundar nuevas empresas, sino al transformar las que ya existen.
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Durante años nos vendieron la idea de que emprender era lanzarse al vacío con un plan perfecto, un Excel que da utilidad desde el día uno y una lista de inversionistas dispuestos a apostarlo todo.
Pero la realidad es mucho más humana, más artesanal, más como si estuviéramos en una cocina, “de hacer el almuerzo con los ingredientes que tenemos y no con los que nos hacen falta”, decía Andrés en la conversación. Emprender, innovar, transformar, no siempre empieza con lo que falta, sino con lo que ya está sobre la mesa.
Aquí es donde viene el concepto de la lógica efectual, el modelo desarrollado por Saras Sarasvathy, profesora de la Universidad de Virginia, reconocida en 2022 con el Global Award for Entrepreneurship Research. Su teoría cambió la forma en que entendemos la creación de nuevos negocios y, sobre todo, de nuevas posibilidades dentro de los existentes.
Mientras que los emprendedores vivimos desde la lógica causal, que parte del objetivo quiero llegar allá y puedo más, la efectual parte de: esto es lo que tengo, ¿qué puedo crear con ello?
Sarasvathy resume su teoría en cuatro ideas centrales: crear con los recursos que ya se tienen, convertir los errores en oportunidades, tejer alianzas diversas para abrir nuevos caminos y asumir solo los riesgos que uno está dispuesto a perder.
Estos principios no solo le aplican a las personas que sueñan con crear una empresa, también sirven al que busca transformar su organización desde adentro. Porque en un mundo que cambia tan rápido, la innovación es de todos y no de un área específica.
Durante mucho tiempo hablamos de cambiar la cultura hacia afuera, de crear programas, hacer convocatorias, traer startups, etc. Pero la verdadera transformación ocurre cuando la cultura emprendedora se activa desde adentro hacia adentro, cuando cada persona siente que tiene permiso para proponer, para experimentar, para pensar distinto.
Este concepto se cruza naturalmente con la mentalidad de crecimiento de Carol Dweck, psicóloga estadounidense de Stanford, conocida por su trabajo sobre motivación y la teoría de las mentalidades fija y de crecimiento. Ambas comparten el principio del aprendizaje continuo: las personas que experimentan nuevas soluciones no buscan aprobación, siempre buscan progreso, no temen equivocarse, porque entienden que cada error bien leído se convierte en una ventaja competitiva.
El mindset de crecimiento enseña que la inteligencia no es fija, la lógica efectual demuestra que la oportunidad tampoco lo es, que mientras unos esperan a tenerlo todo, otros empiezan con lo que tienen y terminan creándolo todo.
Hoy, más que nunca, las empresas necesitan líderes efectuales, personas que actúen con recursos limitados pero con visión ilimitada y posibilista, personas que no esperan permiso y entienden que el verdadero valor no está en tener el mejor plan, sino en tener el mejor ritmo de aprendizaje.
Innovar se parece más a cocinar que a construir un cohete, donde nadie empieza con todos los ingredientes, pero quien tiene intuición, creatividad y sentido de propósito puede hacer con lo que hay un gran plato fuerte.
Así funciona la lógica efectuar, mirar lo que tienes a tu alrededor, tus equipos, tus conexiones, tus experiencias, tus errores y decidir empezar.
Porque en el fondo, emprender o intraemprender es un acto de fe en el presente, una declaración de que no hace falta esperar a tenerlo todo para comenzar a transformar.





