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Nuevo intercambio de Los Parra dejó sin acceso a vecinos de El Bosquecito

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Residentes y comerciantes que son vecinos del nuevo intercambio vial de la transversal Inferior con la loma de Los Parra están inconformes y se sienten perjudicados con la obra, inaugurada el pasado 13 de febrero, debido a que esta no les dejó acceso vehicular a sus viviendas y negocios, y hoy tienen que caminar, entrar los mercados en carretas, trasladar a los enfermos en condiciones poco seguras y surtir los negocios obstaculizando el tráfico.

La inauguración del intercambio estaba planeada para diciembre de 2018, pero labores adicionales obligaron a su aplazamiento.

La obra, según la Alcaldía, era necesaria para mejorar el flujo vehicular por la transversal, y se realizó con recursos de valorización.

Además de una ferretería, una droguería y un supermercado, son cerca de 10 viviendas las que fueron obligadas a cambiar su manera de movilizarse, según Eric Sánchez, dueño de Tu Mercas. Al menos dos familias tuvieron que vender sus vehículos porque quedaron sin vía de acceso ni lugar de parqueo.

Claudia Jaramillo Mesa, residente de El Bosquecito, refuta lo que en algún momento les dijeron -según ella- funcionarios de la obra, que eran invasores o que llevaban menos de 20 años en el lugar, y le mostró a Vivir en El Poblado las escrituras de su casa, las cuales aún están a nombre de su mamá y que son de la Notaría Segunda de Medellín, con fecha de febrero de 1945. Ella es la menor de once hijos, y todos nacieron mientras vivían en ese lugar.

Orlando Jaramillo, hermano de Claudia, vive en otra casa del sector desde hace 75 años, y considera que “esta obra es un monumento, pero a nosotros como residentes nos perjudicó totalmente”.

Los hermanos Jaramillo Mesa explican que siempre fue una entrada privada, inclusive antes de construir la transversal Inferior, y para que no les cerraran la vía hicieron un derecho de petición, presentaron una tutela y “se montó abogado pero nada valió, es que desafortunadamente todo lo del pobre es robado, aunque nosotros hemos sido toda la vida de este sector”, sentencia Claudia.

Los problemas para los residentes son variados. Orlando cuenta que “tengo dos hermanos minusválidos y si viera el trabajo para sacarlos de aquí, mientras estuvieron las obras los mismos trabajadores nos colaboraron, pero es un problema muy grande. Tengo una vecina que es diabética y no se puede levantar, si viera lo que toca hacer para sacarla, sabiendo que antes llegaba la ambulancia a la puerta de la casa”.

Por su parte, Claudia no es muy optimista con lo que vendrá para ellos como residentes, “ya después de ojo sacado no hay santa Lucía, ya no hay ninguna solución, porque si antes de hacer la obra no se hizo algo ya ahora después de hecha que se va a poder hacer”.

El Bosquecito es estrato 2, una de las casas paga $1.751.789 de impuesto predial anual y el avalúo catastral es de $197 millones, por eso Claudia vuelve a insistir: “puede existir un milagro pero yo no creo que haya solución, porque la intención es sacarnos, la razón que dan es que nosotros somos invasores, invasores con escrituras que es lo más triste”.

 

Los problemas en el diseño, según los residentes, es que además no tienen en dónde dejar las basuras, y que tendrán que tirarlas al deprimido porque no dejaron espacio para dejárselas al carro recolector.

Erick Sánchez, de Tu Mercas, cree que la obra quedó con demasiado espacio para ser solo peatonal, adicional que perjudican a los locales que solo subsisten con el servicio a domicilio. Él valora que las ventas se bajaron a la mitad durante los cerca de tres años que duró su ejecución.

El Fonvalmed responde

Fonvalmed le respondió a Vivir en El Poblado que el predio en el que los locales comerciales y las viviendas estacionaban los vehículos y motos es propiedad del Municipio de Medellín.

Wilder Atehortua, abogado de gestión predial de la entidad, aclaró que “esa área era pública con destinación peatonal, con la obra se adecuó de manera que fuera más explícito que es peatonal”.

En cuanto a los perjuicios denunciados por los vecinos, Atehortua aseguró que “hay unos nichos en El Poblado que son estrato 2 o 3 que siempre que llegan este tipo de obras y los tocan a ellos, dicen que los quieren sacar. Pero al contrario, las obras están pensadas para beneficiar a la comunidad. Algunas veces hay que repartir las cargas”

José Aroca, ingeniero de apoyo a la supervisión de Fonvalmed, reconoció que “los habitantes tienen su documentación en regla”, aunque agregó: “Hay que aclarar que nosotros lo hemos manifestado, y ya se socializó, el predio de la transversal Inferior es propiedad del Municipio de Medellín. Ellos utilizaban el acceso peatonal para el uso de parqueadero de vehículos”.

En cuanto a la tutela interpuesta por los habitantes de El Bosquecito, Aroca informó que Fonvalmed la ganó. “Ellos tenían algo de facto y nosotros demostramos que los predios eran del Municipio de Medellín, nosotros con la obra construimos nuevos andenes que les permiten a las personas de movilidad reducida acceder y tener una movilidad segura”.

Pensando a futuro, y buscando resolver las dudas de los residentes ante una posible emergencia, Aroca contó que “optamos por contratar una empresa asesora en riesgos, quien va a determinar cuáles son las acciones que se van a emprender desde la entidad y desde la ciudadanía en eventos de emergencias, como incendio, enfermedad”. El resultado del estudio será fundamental para que Fonvalmed se reúna con el Dagrd y puedan determinar las acciones para enfrentar una emergencia.

Residentes esperan la reunión para llegar a acuerdos y no sentir que están aislados en sus propias casas.

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