La inteligencia artificial (IA) ya hace parte de la rutina diaria de los colombianos. Está en los televisores que recomiendan contenidos, en los celulares que aprenden de los hábitos de uso, en las lavadoras que ajustan sus programas de lavado y en los computadores que optimizan su rendimiento sin intervención del usuario.
Lo que hace pocos años parecía una tendencia lejana, hoy es una herramienta cotidiana que facilita tareas, ahorra tiempo y personaliza experiencias.
Según el Centro Nacional de Consultoría (CNC), el 18 % de los colombianos ya se ubican en un nivel avanzado de apropiación digital, es decir, realizan transacciones en línea de manera habitual y usan internet para educación, participación y comunicación.
Un 32 % se encuentra en un nivel intermedio, el 37 % permanece en lo básico, limitado al entretenimiento y la mensajería y un 13 % aún no es usuario.
Estas cifras reflejan un panorama de adopción tecnológica en evolución, en el que la inteligencia artificial empieza a desempeñar un papel clave en el salto hacia un uso más práctico y consciente en la cotidianidad.
El auge de hogares más inteligentes y eficientes Cada vez más hogares integran productos que se adaptan al estilo de vida de las personas.
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Los televisores inteligentes ajustan la imagen y el sonido según la luz del entorno y los hábitos de visualización.
Las lavadoras detectan el tipo de tela y nivel de carga para dosificar el agua y la energía, mientras las neveras controlan la temperatura y notifican cuándo es momento de realizar mantenimiento.
También ganan espacio los robots de limpieza que aprenden la distribución del hogar y optimizan su recorrido con cada uso.
Estos avances muestran cómo la IA deja de ser una función adicional para convertirse en el eje que organiza la vida doméstica y aporta eficiencia al manejo del tiempo y los recursos.
En los celulares, la inteligencia artificial ya es parte esencial del funcionamiento. Los sistemas reconocen rostros, mejoran fotografías, traducen conversaciones en tiempo real y optimizan el consumo de energía según el comportamiento del usuario.
Además, permiten transcribir reuniones o redactar textos, lo que incrementa la productividad en distintos entornos. Estudios internacionales estiman que el uso de herramientas impulsadas por IA puede ahorrar hasta seis horas semanales en tareas de oficina, lo que muestra su impacto en la organización del trabajo.

A medida que más colombianos incorporan la tecnología a sus rutinas, se vuelve fundamental comprender cómo funcionan los algoritmos, qué datos recopilan los dispositivos y cómo proteger la privacidad.
Con su experiencia en tecnología, Alkomprar impulsa la integración de la IA en la cotidianidad de los colombianos a través de la comercialización de productos accesibles, de última tecnología y asesoría que promueven su uso consciente.
El uso responsable de la inteligencia artificial empieza por comprender su funcionamiento y los datos que recopila, una práctica esencial para garantizar la privacidad y evitar riesgos asociados al manejo de información personal.
También implica mantener un equilibrio entre la automatización y el criterio humano, utilizando la tecnología como una herramienta de apoyo y no como sustituto en la toma de decisiones cotidianas.
Expertos coinciden en que la clave está en aprovechar la IA para potenciar habilidades como la organización, el aprendizaje y la creatividad y no para reemplazarlas, promoviendo así un desarrollo digital más consciente y estratégico.





