De acuerdo con el Observatorio Global de Cáncer, Globocan 2022, el cáncer de cuello uterino continúa siendo uno de los principales problemas de salud para las mujeres, con más de 4.700 casos nuevos y cerca de 2.500 muertes anuales.
Estas cifras reflejan un reto sanitario significativo. Según datos de la Cuenta de Alto Costo, actualmente más de 650.000 personas viven con cáncer en el país y cada año se registran cerca de 62.000 nuevos diagnósticos.
Para Andrés Felipe Aristizábal, Ph.D. en genética y director de Investigaciones y enlace médico de la Fundación para la Investigación Clínica y Molecular Aplicada del Cáncer, FICMAC, avanzar hacia diagnósticos más precisos puede cambiar el curso de la enfermedad, al igual que otros tipos de cáncer, como el colorrectal.
“El cáncer no es una sola enfermedad. Incluso tumores que se originan en el mismo órgano pueden tener comportamientos completamente distintos dependiendo de su perfil molecular. Conocer el ADN del tumor permite elegir tratamientos más efectivos, mejorar la calidad de vida y disminuir el riesgo de metástasis”, explica el especialista.
Señales de alerta que no deben ignorarse
Uno de los principales desafíos es que muchos pacientes consultan cuando la enfermedad ya está avanzada. Sin embargo, existen síntomas que pueden alertar sobre la presencia de estos tumores.
En el cáncer de cuello uterino, algunos signos incluyen sangrado vaginal anormal, dolor pélvico persistente, flujo vaginal inusual o dolor durante las relaciones sexuales. Esta enfermedad está estrechamente relacionada con la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH), por lo que la vacunación, la citología y las pruebas de VPH siguen siendo fundamentales para la prevención.
Diagnóstico y medicina de precisión
Además del diagnóstico oportuno, los avances en genética y biología molecular están transformando la forma de tratar el cáncer. La medicina de precisión permite analizar el ADN de los tumores para identificar mutaciones específicas y seleccionar terapias dirigidas más efectivas y con menos efectos secundarios.
“El acceso a estudios moleculares permite entender cómo se comporta el tumor y evitar tratamientos ineficaces. En cáncer, iniciar una terapia sin conocer el perfil biológico del tumor puede significar perder tiempo valioso mientras la enfermedad avanza”, agrega Aristizábal.





