“Hernán Díaz revelado”: un tesoro fotográfico para conocer

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El Banco de la República, en Medellín, presenta por estos días, el trabajo de uno de los fotógrafos colombianos más destacados de las últimas décadas: Hernán Díaz. Una exposición que comprueba por qué los buenos fotógrafos son escasos

En sus imágenes, no hay nada suyo al azar. La luz, el tipo de cámara o el lugar. Todo fue pensado por Hernán Díaz para que cada imagen fuera tal vez, eterna. Y con seguridad, inolvidable. Nació en , en 1929, y en varias oportunidades, antes de irse de este mundo, mencionó su gusto por la fotografía, ese que aprendió de sus padres, y que describió en un texto titulado “Solo por el placer mío” que escribió para su libro “Retratos”: “mis padres revelaban sus negativos y recuerdo claramente a mamá abriendo una ventana del cuarto oscuro para hacer una impresión del contacto. La magia de ese momento me ha acompañado toda la vida”. 

Un documento elaborado por el Banco de la República cuenta que trabajó como carabinero en la aerolínea Pan American Airways, y durante los vuelos que hacía como parte de su trabajo, realizó sus primeros retratos de personajes famosos. Posteriormente estudió en la Photographers School de Connecticut, Estados Unidos. A partir de la década de los setenta trabajó como reportero para las revistas “Cromos” y “Life”, en español. A estas tareas le siguieron sus cursos junto a fotógrafos como Irving Penn. 

Según Santiago Rueda, curador de esta exposición, en los retratos de Hernán Díaz se pueden percibir las cualidades de ese maestro: “simplificación y concreción de la toma, economía de elementos, ausencia intencional de referencias estilísticas, y cierta ‘teatralidad’ en las poses, que en conjunto, provocan un efecto de ‘desnudez’, en el retratado.

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También estudió con el estadounidense Richard Avedon, a quien le aprendió “ideas muy precisas sobre el personaje fotografiado”. De la suma de su saber y el del maestro, sale su capacidad para expresar aspectos relacionados con el carácter del personaje y “el vínculo con el espectador”.

Entre los pocos que ven más allá de su tiempo

Al mirar la historia de Colombia y conocer la vida y pensamiento de algunos de sus personajes más destacados, es posible concluir que son pocos y sobresalientes quienes tenían ideas capaces de ir más allá de su momento, o que incluso, podían ver el futuro. 

En general y como resumen, uno puede decir que son varias las virtudes de Hernán Díaz: la capacidad de ver (antes de tiempo) quiénes iban a ser los personajes reconocidos en la vida del país y el poder de crear vínculos con ellos. Esto último permitió que muchos abrieran sus casas, sus vidas, y que dejaran la tensión que a muchos produce una sesión fotográfica.

Ver algunos de sus retratos equivale a mirar, en muchos casos, una obra de arte: hay planos que tienen una intención o una dirección específicos y un momento de la luz natural que da un significado particular a la imagen. 

Además de lo anterior, en la obra de Hernán Díaz es posible percibir su entusiasmo y agradecimiento por la vida (no hay existencialismos ni culto a la tristeza aunque su mirada sea crítica, también), ese deseo suyo de no ser protagonista, sino de lograr que el otro brille, como sucede con los reporteros profesionales. 

En alguna oportunidad contó que antes de las sesiones de fotografía y retrato, acostumbraba a preguntar a las personas sobre sus gustos o momentos felices. Para que saliera la parte luminosa de ellos, y poderla capturar en sus fotos.

En esta exposición donde se ven lugares de Colombia (como Cartagena) o personajes tan conocidos como Gabriel García Márquez o Fernando Botero, todo habla: las hojas de contacto, la mirada de los retratados, los círculos en rojo que revelan la decisión detrás de la fotografía escogida, y esa intuición que trae la maestría y es una suma de sabiduría interior acumulada y ausencia de temor a uno mismo. 

Esta exposición “Hernán Díaz Revelado: retratos, sesiones y hojas de contacto” puede visitarse actualmente en el Banco de la República, sede Medellín, en la calle 50 número 50 -21, Parque de Berrío (frente a la escultura de Botero).

Para inscripción de grupos y más información: [email protected] Teléfono: 604 576 74 14

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