La llegada de nuevas empresas que se asientan en los municipios del Oriente cercano plantea un sinnúmero de oportunidades, pero también de retos que, tanto administraciones como ciudadanía, deben tener muy claros para aprovechar y superar.
El aporte de estas empresas en materia de impuestos de Industria y Comercio es un factor
clave para la ejecución de los planes de desarrollo de los mandatarios locales y ha permitido el
crecimiento en temas como la vivienda de interés social, entre otros.
Además, se trata de compañías y negocios que brindan nuevos empleos, lo que contribuye a que los habitantes del oriente puedan vivir en la subregión, sin necesidad de desplazarse hacia otras zonas del departamento o del país en busca de los medios para generar su sustento.
No obstante, uno de los retos tiene que ver con el cambio en el paisaje de algunos sectores rurales en los que se ven ahora inmensos edificios de bodegas e industrias, al lado o muy cerca de lo que han sido fincas de descanso tradicionales o viviendas que han visto crecer a las familias.
Los POT, PBOT y EOT deben trazar el horizonte en materia de sostenibilidad y gestión de los recursos hídricos.
Más allá de lo evidente que resulta este cambio en algunas zonas, el impacto también se siente en la movilidad, en el tipo de vehículos que transitan por las vías -camiones y tractocamiones-, en la contaminación auditiva y en la calidad del aire, entre otros aspectos.
Se trata de problemáticas que se pueden prever y mitigar con un trabajo adecuado de planeación que parte, sin duda alguna, de la formulación de Planes de Ordenamiento Territorial POT) que contemplen las nuevas realidades del territorio y propendan por equilibrar el desarrollo económico de la subregión con el bienestar de sus habitantes y visitantes ocasionales.
A mediados del año pasado el Departamento Administrativo de Planeación (DAP) de la Gobernación de Antioquia anunció una estrategia para actualizar y mejorar los POT en 47 municipios de las 9 subregiones de Antioquia.
La estrategia, que contempla cinco municipios en la subregión Oriente, busca garantizar una planificación con enfoque de largo plazo, que incorpore variables clave como el cambio climático y la gestión del riesgo, según el DAP. Esta herramienta es, además, fundamental
para conseguir que los municipios tengan un desarrollo “armónico y sostenible” que no frene la iniciativa empresarial, pero que proteja la calidad de vida y los recursos naturales.
Y en este aspecto hay un asunto de vital importancia: el uso del agua. Se emplea el líquido en la construcción de vivienda, en los procesos industriales, para el consumo humano, todos, usos que están en crecimiento en el Oriente. Los POT, por tanto, no solo deben trazar el horizonte hacia el cual se mueven las administraciones en materia de desarrollo, sino también de sostenibilidad y gestión de los recursos hídricos.
La protección y el cuidado de las cuencas, el manejo adecuado de los acueductos veredales y municipales, el freno a la deforestación, son temas que se deben abordar desde ese ejercicio de planeación. Y debe hacerse teniendo en cuenta la mayor cantidad de voces posibles. Porque el futuro se construye con las ideas y el esfuerzo de todos.





