Medellín aún no está bajo los efectos de El Niño, pero ya empieza a sentir un cambio en el clima: menos lluvias y noches más calientes de lo normal. Según Daniel Ruiz Carrascal, coordinador general del Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (Siata), en los primeros días de mayo Medellín registró temperaturas ligeramente por encima de lo normal, con una diferencia importante entre el día y la noche. “Las temperaturas nocturnas sí están mostrando unos registros que son ligeramente inusuales”, aseguró.
La explicación inmediata de esas noches calientes no está, todavía, en El Niño. De acuerdo con el Siata, la ciudad ha tenido alta insolación en las mañanas y nubosidad en niveles medios y bajos durante la noche, lo que impide que la superficie libere el calor acumulado. “Estas nubes no permiten que se produzca un enfriamiento radiativo de la superficie; en otras palabras, no permiten que toda esa energía se escape libremente hacia la atmósfera alta”, precisó Ruiz.
En el Pacífico ecuatorial, el panorama es distinto: allí sí hay señales de calentamiento que aumentan la probabilidad de El Niño para los próximos meses. El Ideam y el Ministerio de Ambiente advirtieron que el fenómeno podría desarrollarse a partir de la segunda mitad de 2026, aunque aún es temprano para confirmarlo oficialmente.
La lectura internacional va en la misma dirección. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), una de las agencias científicas que monitorea el comportamiento del océano y la atmósfera, informó que el sistema El Niño–Oscilación del Sur (ENSO) se mantiene en fase neutral.
Esto significa que, por ahora, no predominan ni El Niño ni La Niña, aunque sus proyecciones muestran una probabilidad creciente de que El Niño empiece a manifestarse entre mayo y julio y con una probabilidad de que persista hasta finales del año.
El Ideam elevó el nivel de alerta al señalar que la probabilidad podría superar el 90 % a partir de septiembre.
Para Colombia, el efecto más relevante sería una reducción de las lluvias y un aumento de temperaturas, especialmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. En el trimestre mayo-julio, el Ideam prevé un comportamiento variable de la precipitación, con predominio de condiciones cercanas a lo normal. Pero entre agosto y octubre proyecta déficit de lluvias en amplias zonas del país, incluida gran parte de la región Andina, según el informe de previsión climática a corto, mediano y largo plazo publicado el pasado 20 de abril.
En Medellín, esa previsión obliga a mirar más allá del pronóstico. Marcela Ruiz, secretaria de Medio Ambiente, pidió concentrarse en medidas cotidianas para reducir riesgos: “Entre todos debemos empezar por generar acciones y prácticas que nos permitan reducir los riesgos de incendios que se pueden provocar por altas temperaturas. Ahí debemos ser muy responsables con el manejo de los residuos y el uso que demos a los espacios públicos verdes y a las áreas naturales de la ciudad”.
La preparación también pasa por los consumos diarios. En una temporada de menos lluvias, el ahorro de agua y energía deja de ser una recomendación general y se vuelve una medida preventiva. “Es fundamental el uso eficiente y ahorro del agua en todas nuestras actividades domésticas, productivas y de recreación, y es fundamental también el uso eficiente de la energía”, agregó la secretaria.
La advertencia para la ciudadanía es concreta: no se trata de entrar en alarma, sino de actuar antes de que el fenómeno se consolide. El Ideam recordó que para declarar oficialmente El Niño no basta el calentamiento del océano, pues también se requiere una respuesta sostenida de la atmósfera. Aun así, las condiciones tipo El Niño pueden influir en la precipitación y las temperaturas antes de una declaratoria formal.
¿QUÉ SIGUE?
El Ideam mantendrá el monitoreo del sistema climático y, de ser necesario, emitirá alertas tempranas para que las autoridades y los sectores involucrados activen medidas de preparación. En Medellín, la prevención deberá concentrarse en reducir el riesgo de incendios, ahorrar agua y energía, y atender las recomendaciones de las autoridades ambientales durante los próximos meses.





