*Por: Lina M. López
El Mundial sigue sin nosotros. Es como esa sensación que se produce cuando te tienes que ir temprano de una fiesta, ves que los demás siguen disfrutando, y al día siguiente te cuentan que lo mejor de la fiesta ocurrió después de que te fuiste. El partido de ayer de Francia vs. Marruecos nos tomó aún en el letargo por la eliminación de Colombia; el mundo siguió su curso, por mucho que nos cueste a nosotros seguir el nuestro.
En el segundo encuentro de los cuartos de final, los de la Madre Patria enfrentan a los del país de Tintin, ese muchacho pelirrojo cuyas aventuras seguimos en una de las tiras cómicas más populares de Europa en el siglo XX.
En el papel, España es muy superior, por su nómina y la juventud de la mayoría de sus jugadores; pero Bélgica ha venido mejorando su estilo de juego. Posiblemente el partido contra Senegal debió abrirles los ojos para concretar su objetivo de llegar a la final, pues luego pasaron cómodamente por encima de los Estados Unidos (a quienes de nada les sirvió la suspensión de la tarjeta roja para su principal figura).
Se enfrentan dos colonizadores. Los españoles navegaron por América y el Caribe; los belgas impusieron sus costumbres hasta mediados del siglo XX en el Congo. Si presenciaron los partidos de esta última selección (incluyendo el encuentro contra Colombia), con seguridad notaron la presencia del aficionado que rinde homenaje a Patrice Lumumba, uno de los principales líderes en el proceso de independencia en contra de Bélgica.
Lukaku, Doku, De Bruyne y Courtois, las principales figuras de los compatriotas de Tintin, se enfrentan de manera habitual con sus pares españoles, ya sea en las ligas locales o en los torneos europeos. En el caso de Courtois, el arquero, tendrá la oportunidad de adelantar la bienvenida a Cucurella, el defensa español notable por su frondosa cabellera, quien a partir de la próxima temporada será su compañero en la casa blanca (la del Real Madrid).
Es la tercera vez que se enfrentan en un campeonato mundial (1986 y 1990 fueron los encuentros anteriores), hasta ahora se han repartido los honores, ganando cada uno en una ocasión.
La presión está sobre los españoles, que llegaron como grandes favoritos para llevarse la tan anhelada copa, pero que aún no logran convencer del todo (gústenos o no, la roja tiene muy buenos jugadores que, si se iluminan pueden arrasar).
En teoría, los partidos de esta última fase son los que prometen mayor emoción, pues si los equipos ya llegaron tan lejos, ninguno quiere ahora bajarse del bus, ni mucho menos ser bajado a la fuerza. Veremos quién se lleva el triunfo en este duelo de rojos, que deberá esperar hasta el sábado para conocer su próximo rival, pues éste saldrá del duelo entre Argentina y Suiza.




