En alianza con la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO), el lugar se ha transformado en un gran ecosistema. Desde el vuelo de un colibrí hasta la presencia del cóndor de los Andes, cada plaza propone un encuentro distinto con los paisajes de Colombia, el país con mayor diversidad de aves del planeta. El Tesoro propone una mirada diferente: alzar la vista hacia los cielos y los bosques.
Al indagar sobre este propósito, Andrea González, directora de Mercadeo, explica: “Cada año celebramos la feria con un tema central para aprender. En este caso es la biodiversidad de aves. Como la sostenibilidad es nuestro tema transversal, hablar de esto es hablar de lo que somos, tenemos y debemos cuidar”.
El recorrido está meticulosamente diseñado para ser sensorial. Al llegar a Plaza Fuente, los visitantes encuentran “El aleteo más pequeño”. Esta decoración inspirada en los colibríes, es el lugar donde los oficios hechos a mano hacen parte del recorrido.
Sobre el valor de vincular lo artesanal, González destaca: “La conexión es natural. Los colibríes representan la delicadeza y precisión que encontramos en nuestros artesanos. Quisimos que el espacio sea un homenaje a ese talento que mantiene vivos saberes ancestrales y hace parte de nuestro patrimonio cultural”.
Continuando el recorrido, el ambiente cambia en la Plaza Cines, un “Bosque sonoro”, toda una aventura donde se encuentran una exposición fotográfica, esculturas de tángaras y los cautivadores sonidos del bosque, para descubrir cantos y colores.
“Vivimos llenos de estímulos visuales y muchas veces olvidamos escuchar. ‘Bosque Sonoro’ invita a hacer una pausa. Queremos que los niños se sorprendan al identificar un canto y los adultos redescubran sonidos cotidianos. Cuando conocemos y valoramos la riqueza que tenemos, entendemos mejor por qué es importante protegerla”, señala la directora.
En Plaza Palmas se despliega “El vuelo más alto”, una experiencia inspirada en aves de gran formato acompañada con una muestra de comidas tradicionales.
“La gastronomía cuenta historias del territorio”, añade González. “Quisimos culminar celebrando la majestuosidad de las aves y los sabores de nuestra identidad. Es un espacio para entender que la biodiversidad también está presente en lo que comemos y en las tradiciones de generación en generación”.
Finalmente, la exhibición dialoga con el programa ambiental del Parque Comercial. “Creemos que las personas cuidan aquello que conocen y valoran. Lo hacemos con la SAO para ofrecer una experiencia de rigor científico. Esto refleja el propósito de Tesoro Consciente: ser un escenario para inspirar conversaciones y promover una relación responsable con nuestro entorno”, concluye.






