Para algunos analistas de las dinámicas financieras, la economía colombiana oscila en una especie de “montaña rusa”, con altas y bajas. Aunque se espera que en 2026 el sector refleje un crecimiento superior al 3,0 %, también se presagia un panorama inflacionario y con altibajos en el manejo fiscal de la nación.
“El tema fiscal, además de la inversión, es de la gran preocupación. Es un tema que es estructural en el país, pero se ha exacerbado en los últimos años. También, provoca que las tasas de interés sean más altas”, explica José Ignacio López, presidente de ANIF.
De acuerdo con algunos estudiosos, la economía del país muestra una dualidad estructural. Por un lado, el consumo representa el 77 % del Producto Interno Bruto -PIB-, mientras que la inversión se mantiene rezagada alrededor del 17 %.
Esta composición, limita el crecimiento potencial y evidencia un desplazamiento de recursos que compromete la capacidad de expansión futura. Además, la informalidad sigue siendo alta y la deuda pública condiciona las decisiones de largo plazo del Ejecutivo; algo que también limitará al próximo Gobierno.
“La campaña presidencial y legislativa de 2026 será la más importante que tenga Colombia ente los últimos 60 años. Va a tener un componente económico muy fuerte, no solamente porque los bolsillos de los colombianos siguen sintiendo el costo de la desaceleración, sino porque la economía se ha convertido en el termómetro de la confianza”, destaca Robert Ng Henao, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Medellín.
Expertos consideran que en 2026 la inflación en el país se mantendrá en descenso, aunque, por sexto año consecutivo será por debajo del rango esperado, una condición determinada por la persistencia en los servicios, alimentos y el efecto de la indexación salarial (ajuste automático de los salarios para compensar la inflación).
“Aunque el Gobierno ha tenido una intención legítima de transformar la estructura económica, lo ha hecho con una narrativa compleja. La forma en que ha comunicado las reformas ha generado dudas y confusión entre empresarios e inversionistas. La economía se alimenta de confianza; y la incertidumbre se convierte en su primer y principal enemigo”, agrega el académico.
4,1 % sería la inflación total estimada para 2026, según proyecciones del Grupo Bancolombia.
La última vez que el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, se reunió de manera presencial con las directivas de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia -ANDI– fue el 12 de agosto de 2022, en Cartagena de Indias. Durante los 39 meses de su mandato, la relación Gobierno-empresa privada ha estado marcada por tensiones, mensajes cruzados y hasta por señalamientos de ambas partes.
Pese a ese aparente distanciamiento, renglones como construcción, industria y comercio, que venían rezagados, se equipararon con aquellos que mostraban mayor estabilidad: “En general, la economía viene creciendo bastante bien con sectores con crecimiento muy robusto, como turismo y exportaciones. Un resultado muy importante es que la tasa de desempleo se mantiene en niveles muy bajos”, advierte John Fredy Pulgarín Sierra, vicepresidente de Desarrollo Empresarial y Competitividad de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

A pesar de que el mercado laboral se muestra resiliente, con tasas de desempleo de un solo dígito (9,2 %, en 2025 y 9,4 %, para 2026), jalonadas por el sector servicios y el ingreso récord de remesas, de casi 12.000 millones de dólares, la informalidad sigue elevada. También, la Reforma Laboral podría tener efectos en el corto, mediano y largo plazo con la pérdida de 410.000 puestos de trabajo en todo el país.
13,4 % de un total de US$4.055 millones recibe Medellín de Inversión Extranjera Directa.
Así, según los entendidos, el país se mueve entre una economía que no es tan mala, como lo vaticinan muchos; pero tampoco tan boyante, como lo pregona el Gobierno.
Con optimismo moderado
La encuesta de Ritmo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, con base en datos del primer semestre del 2025, mostró que, el 57 % de los empresarios de la ciudad espera tener mejores ventas al terminar el año.
De las ciudades principales del país, la capital antioqueña es la más optimista. En materia de empleo, el 74 % de los empresarios encuestados dice que mantendrá sus puestos de trabajo, mientras que otro 20 % planea aumentarlos; es decir, el 94 % de los empresarios mantendrá o incrementará los empleos.





