Nos dicen que la democracia está en riesgo, recesión o declive. Pero sabemos que la confianza es una fuente para oxigenar esa escena democrática contaminada. Lo que sabemos menos es identificar, valorar y replicar los acuerdos colectivos basados en la confianza, los que la gente construye y pone en marcha en su vida común. Para ello, es posible proponer la Universidad como lugar idóneo que cultiva confianza en las decisiones cotidianas de personas, hogares y organizaciones.
Muchos analistas han dado suficientes argumentos para advertir la asfixia democrática que padecemos por polarización, populismos y pesimismo. No hace falta redundar en ello, en cambio, resulta preciso hacer hincapié en los terrenos que nos permitan allanar soluciones. Así, el cuidado de la palabra, la atención a la cuestión social y la reparación de la confianza son aspectos que nos invitan a comprender, debatir y transformar nuestra escena democrática circundante.
Las universidades tenemos la posibilidad, y las capacidades, para transformar la crisis actual en proceso de transición hacia una democracia situada que brinda a las personas la importancia que tienen, que reconoce e impulsa el diálogo social como condición para la toma de decisiones colectivas, que valora las expresiones deliberativas que tienen lugar en el seno de las organizaciones y territorios y que reivindica el papel de la confianza como oxígeno.
Educar en democracia, por tanto, significa aprender, reconocer y ensanchar las lecciones, representaciones e interpretaciones que ofrecen las comunidades reunidas en casas, calles, empresas o gobiernos. Son múltiples las concepciones de la democracia como disímiles son los actores que participan en arreglos colectivos cotidianos, de allí que el cultivo de la confianza sea terreno común para dar buena cuenta del pluralismo, diversidad, asociatividad, inclusión y ética cívica que caracterizan la democracia anhelada.
Con el fin de superar la retahíla de lamentos, es hora de ponernos a trabajar en su genuina comprensión toda vez que la democracia es el campo en el que la Universidad puede sembrar aprendizajes, preguntas y evidencias para cosechar debate público como vehículo de cambio social fundado en la confianza.





