La comunidad de Astorga pidió conservar como espacio público el Parque del Silencio, ubicado en la carrera 43C entre calles 8 y 9, durante un encuentro en el que residentes, comerciantes, representantes de establecimientos gastronómicos y hoteleros, una edil de la Comuna 14 y funcionarios de la Alcaldía de Medellín conversaron sobre el futuro del lugar.
“La comunidad quiere conservar esto como parque”, afirmó Álvaro González, uno de los organizadores de la reunión.
Durante el encuentro, la Agencia APP explicó que el predio, de aproximadamente 360 metros cuadrados, es un bien fiscal y que se estudia un esquema de aprovechamiento económico de baja intensidad, principalmente para gastronomía. La alternativa contemplaría un contrato de arrendamiento temporal de tres años y estructuras livianas.
Según la Administración, el mecanismo permitiría generar ingresos para proyectos de infraestructura, evitar el deterioro u ociosidad del inmueble y optimizar el uso del patrimonio público sin perder su propiedad.
La comunidad manifestó una posición diferente y defendió el uso social que actualmente tiene el espacio. “Nosotros nos hemos apropiado de ese espacio como ciudadanos, como vecinos”, señaló González, quien destacó que el parque contribuye al embellecimiento del sector, amortigua el ruido y aporta bienestar a quienes viven y trabajan en Astorga.
Camilo Quintero, abogado ambientalista, sostuvo que una de las dificultades de la gestión urbana es lograr que las comunidades se apropien de los espacios públicos y consideró que, en este caso, esa apropiación ya existe. También señaló que el parque constituye un pulmón verde para Astorga y puede contribuir a enfrentar los efectos del cambio climático.
Esteban Jaramillo, exsubsecretario de Ambiente de Medellín, planteó revisar lo establecido en el Plan de Ordenamiento Territorial y en el Plan de Desarrollo Distrital sobre espacio público y espacio verde. También destacó la relación del Parque del Silencio con el corredor verde de La Presidenta y el papel de las áreas permeables como zonas de amortiguación frente a las lluvias y la presión sobre las cuencas.
Como alternativa, Orlando Jaramillo, residente, comerciante y veedor del proceso mediante el cual el espacio fue entregado a la comunidad, presentó la propuesta Corredor Vivo de Astorga. La iniciativa busca conectar la quebrada La Presidenta, el Parque de La Bailarina, el Parque del Silencio y el Parque de El Poblado, para consolidarlos como un sistema de naturaleza, cultura, bienestar y encuentro ciudadano.
La propuesta plantea intervenciones de bajo impacto y reversibles, sin nuevas construcciones sobre las zonas verdes, además de prioridad peatonal, arborización, senderos, señalética y programación cultural. También propone una gobernanza compartida entre residentes, comerciantes, actores culturales y la Administración.
Los comerciantes consideran que restaurantes, hoteles, cafés, galerías y actores culturales podrían participar de una estrategia colectiva, en lugar de concentrar el uso del espacio en un único operador.
Otro punto planteado fue la necesidad de contar con un inventario de las especies arbóreas existentes antes de tomar decisiones sobre el lugar.
María Posada, abogada y asistente al encuentro, llamó la atención sobre la ausencia de este registro. La comunidad identificó, entre otras especies, un mango de aproximadamente 25 años. Orlando Jaramillo recordó además que, durante el proceso de entrega del espacio en 2013, se hablaba de 1.200 metros cuadrados de zonas públicas, de los cuales 900 metros cuadrados estarían destinados a jardines.
Los residentes anunciaron que realizarán actividades con mayor frecuencia en el Parque del Silencio para fortalecer su apropiación y manifestar su interés en conservarlo. La propuesta busca que el lugar deje de verse como un predio aislado y sea reconocido como parte de un sistema ambiental, social y cultural en Astorga, donde naturaleza, comunidad y actividad económica puedan coexistir sin perder el espacio verde existente.





