El bienestar para los adultos mayores no depende solo del cuidado físico. Sentirse vistos, escuchados y verse aún como una parte activa en la vida de sus seres queridos son las claves de su bienestar, según explica el médico Luis Ángel Suárez, máster en demencias y miembro de Hábitat Adulto Mayor.
Y aunque el experto aclara que no hay una fórmula única para que los mayores de 60 años sean felices en los espacios en que conviven en esta etapa de la vida, lo cierto es que se hace necesario adaptar estos lugares a sus capacidades, y no al revés. Entonces, ¿cómo deben ser los espacios para brindar bienestar a los adultos mayores?
“Uno de los errores más comunes es exigir o pretender que el adulto mayor se adapte. Lo correcto es ajustar el entorno. Tener espacios que faciliten su movilidad, reduzcan los riesgos físicos y provean ambientes accesibles y cómodos acordes con sus necesidades”, precisa Suárez.
Bienestar para adultos mayores
Al momento de pensar en lugares para el bienestar en la vejez, los especialistas en salud advierten de un cambio necesario en los paradigmas sociales. Y es que, lamentablemente, predomina la creencia de que el envejecimiento es una etapa de “pérdida y dependencia”, ante lo que el médico Luis Ángel aclara que este factor en los adultos mayores comienza por reconocer “su valor y su capacidad de seguir aportando a la sociedad”. Así que, uno de los principales retos es combatir el aislamiento.
En la literatura científica se indica que “a medida que envejecen, muchas personas tienden a retraerse, ya sea por cambios emocionales, pérdida de habilidades o por la percepción de que ya no tienen un rol activo”, así se explica en el documento ‘Política Pública Nacional de Envejecimiento y Vejez 2022-2031’, emitida por el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.
En palabras de Luis Ángel Suárez, el aislamiento puede derivar en problemas como depresión o deterioro cognitivo, “por lo que es clave fomentar espacios de interacción, especialmente con personas de su misma edad”. No obstante, además del vínculo social, el entorno físico juega un papel fundamental.
Adaptar los espacios a las condiciones del adulto mayor, facilitando la movilidad y reduciendo riesgos, permite conservar su autonomía por más tiempo. “El bienestar también pasa por reconocer que las personas mayores siguen siendo dinámicas. La actividad física y la estimulación cognitiva son pilares para su felicidad”, añade el médico de Hábitat Adulto Mayor.
Los espacios que realmente contribuyen a la felicidad en los adultos mayores combinan dos factores: mobiliario para el bienestar y el cuidado físico. Se trata de construir entornos donde se sientan valorados, escuchados y como una parte activa de la sociedad, “esa es la verdadera felicidad de nuestros abuelitos”, afirma el máster en demencias.





