¡Ánimo, alegría, saluden con ganas!

“Qué viva tu alegría, que crezca y te lleve a obtener mucho bienestar, pero no pretendas contagiar esa alegría directamente a cualquiera, por la vía de las palabras animadas, de las externalidades”.
Por: Opinión
7 febrero, 2026
Julián Bedoya
Por: Julián Bedoya. Docente de gestión de la innovación y el conocimiento; consultor en negocios conscientes y bienestar. Cofundador de Multilat.

Hace unos años asistí a un evento académico por el que pasaron muchos conferencistas, lo disfruté y aprendí mucho, charla tras charla, hasta que llegó el turno de una de las ponentes más esperadas de la jornada, subió al escenario, saludó al público con desánimo, con un volumen bajito, un ritmo monótono, casi no se le entendió lo que dijo; hizo una pausa de dos segundos, para luego pegarnos un grito diciendo:

“No se preocupeeen, era una bromaaa, yo no los voy a saludar como el resto de conferencistaaas, aquí no vinimos a dormiiir, vinimos a pasar buenoooo, vinimos a animarnooos, vinimos a disfrutar la vidaaa, vinimos a aprendeeer, párenseee, salúdenseee, miren a la cara al compañero de al ladooo, denle la manooo, quiero escuchar ruidooo, que están vivooos”.

Yo me sentí profundamente incómodo, casi agredido, primero por el cambio en el volumen que irrumpió tan bruscamente en el espacio, me hizo brincar del asiento, derramar el café y puso mi sistema nervioso en modo defensa, ¿qué pasó aquí? ¿qué nueva amenaza acaba de llegar a este ambiente que estaba tan tranquilo? y, segundo, porque estaba pasando por un momento de tristeza muy marcada, hacía unos pocos días había perdido un trabajo en el que me sentía pleno; por primera vez, luego de haber trabajado en doce empresas, estaba en una en la que no me quería ir y, posiblemente por orgullo, había perdido el juego y ahora estaba afuera, culpándome por no saber negociar, por mi falta de… por mi exceso de… Estaba entrando en ese ciclo de autosaboteo que fácilmente te lleva a perder las ganas de todo.

Los momentos que me permitían salir de ese círculo eran los momentos de conexión auténtica con los demás, conversando o escuchando sus historias, saberes; me reconfortaba, por ejemplo, conversar con mi tía, conocer cómo siendo una joven citadina en sus veintitantos, se fue a vivir a la vereda más remota, del municipio más remoto, del departamento de Bolívar, en la costa Colombiana, detrás del amor, o también las historias de conocimiento más estructurado, por eso perseguía eventos académicos como este, y ese día las conferencias me tenían particularmente embelesado, descansado, alimentando sanamente mis ganas de vivir… hasta que ¡PUM!, la fuerte explosión…

“Aquí no vinimos a dormiiir…”

Por un instante traté de entender cómo mi momento de sanación se había convertido en un intercambio de saludos obligado, en un intento de fingir una sonrisa que no habitaba naturalmente en mí para poder cumplir con las demandas de la conferencista mientras pensaba ¿con qué me limpio esta mancha de café?, hasta que llegó nuevamente el aire, la cordura y recordé que nadie me estaba obligando a estar ahí, no era una tortura a la que me tuviera que someter, así que caminé hacia afuera del auditorio y localicé el espacio con las condiciones idóneas para pasar ese sobresalto: sillas cómodas, café para reponer el que había perdido y una excompañera de trabajo, de esas personas con las que se puede tener una conversación de media horita sin mirar el celular, ahí me refugié.

Luego de ese episodio se materializó mi llegada a Multilat, la empresa de la que todavía soy trabajador y socio, y en donde hemos estudiado el bienestar psicológico, tratando de entender cómo se ve ese bienestar cuando es producto de las relaciones entre las personas y, especialmente, qué pasa cuando una empresa quiere ser promotora de bienestar mediante la prestación de sus servicios. Gracias a este camino, conocí el concepto de “círculo de capacidad”, mencionado por la doctora Cathy Malchiodi y va más o menos así: todas las personas, al vivir experiencias traumáticas, especialmente – pero no exclusivamente – en la infancia, lidiamos con el trauma desarrollando un círculo de capacidad, ese círculo define nuestra posibilidad de experimentar los sucesos de la vida con ánimo, autocompasión, empoderamiento y curiosidad. Mientras más complejas sean para cada uno sus experiencias traumáticas, más pequeño volvemos ese círculo, es decir, menos capaces nos volvemos de disfrutar los acontecimientos de la vida. El tamaño de ese círculo de capacidad va variando a lo largo del tiempo, y depende de la forma en la que nos explicamos nuestras vivencias (de ahí la importancia de aprender a autogestionar el optimismo). Esta es una de tantas razones por las cuales no se le puede pedir “ánimo, alegría, fuerza, vitalidad… aquí no vinimos a dormir, salúdense con sonrisa…” a cualquier persona y en cualquier momento. Todas esas cosas suman en una sola “bolsa” del bienestar psicológico, donde se agrupan la alegría, el disfrute, el hedonismo, el placer inmediato, esa es la bolsa de las emociones positivas, sin embargo, una persona que está pasando por un momento en el que su círculo de capacidad está reducido, no es capaz de sacar bienestar de esa bolsa, como lo haría cualquier otro. Por fortuna, tenemos otras cuatro bolsas de las cuales podemos obtener bienestar: relaciones genuinas, sentido de significado y logro, compromiso, ausencia de emociones negativas y, si hoy no puedo sacar de una, saco de otra, “si no puedo sentir mucha alegría, entonces busco conversación genuina con alguien”, por ejemplo.

Qué viva tu alegría, que crezca y te lleve a obtener mucho bienestar, pero no pretendas contagiar esa alegría directamente a cualquiera, por la vía de las palabras animadas, de las externalidades. No hay un espacio suficientemente colorido, ruidoso o animado que logre generar bienestar a alguien que está pasando por un momento en el que su círculo de capacidad está limitado. Como siempre, la clave es tomar en serio a los demás, interesarse genuinamente por ellos y, así, entender que las reglas que funcionan en tu universo no tienen por qué funcionar en los otros, si lo tienes en cuenta serás un promotor de ambientes de respeto y trato justo donde todos y todas puedan tener las condiciones que necesitan para florecer.

Buscar

Categorías

Noticias recientes

toto slot slot gacor rans303 slot gacor toto slot SPY77 toto togel https://ppid.karantinaindonesia.go.id/ toto togel https://bto-ao.co.jp/scaleremover/ toto bosjoko PWVIP4D dingdongtogel situs toto ARENA303 bwo99 situs slot JONITOGEL slot 1000 parlay bola situs online toto slot toto slot toto slot toto slot bwo99 bwo99 toto slot toto slot situs toto toto slot toto toto BWO99 parlay agb99 toto slot toto slot toto slot bwo99 toto slot agb99 situs toto toto agb99 8kuda4d slot gacor agb99 situs toto situs toto situs toto toto toto slot toto slot toto slot AMANAHTOTO situs toto Pakde4D slot gacor slot gacor toto toto toto toto toto toto PREMANTOTO Pakde4D premantoto premantoto situs slot jonitogel SlotPoker188 AMANAHTOTO kecak4d slot gacor mataramtoto mataramtoto sohib tikus4d spbu777 SlotPoker188 permata888 premantoto lemon212