No sé por qué este tango me trae con sus perfumes y colores, tantos y tantos pasajes de la literatura y de sus personajes.
Veamos unos versos:
Princesita rubia de marfil
dueña de mi sueño juvenil,
la que pregonando flores
un día de abril,
recuerdo por las calles de París.
Una rosa roja para usted,
roja como el ansia de querer,
rosas y claveles blancos,
blancos de ilusión
y sigue la princesa su pregón.
Después de escuchar la primera estrofa pienso en Rubén Darío, ya que la canción rompe el silencio marcando el estilo dariano, donde viven rubias princesas que algún día apagarán sus risas, lo cuenta el poema Sonatina y las líneas que dejó la imaginación de José Rótulo, el autor del tango.
Y esa princesa que pregona flores me lleva también hasta otra vendedora de flores de la literatura: Eliza Doolittle, protagonista de la obra Pigmalión, de George Bernard Shaw, felizmente llevada al cine con el nombre de Mi bella dama.
También me lleva hasta Ofelia, la enamorada de Hamlet, en su delirio reparte flores, después viene el anuncio de su muerte por parte de la reina Gertrudis.
Invito ahora un fragmento de la Acto IV, de la tragedia Hamlet príncipe de Dinamarca 1, concretamente, el episodio en el que se manifiesta la “suave locura”* de Ofelia ocurrida después de la muerte accidental de Polonio, el padre.
“Ofelia entrega a Laertes -su hermano-, quizás confundiéndolo con su amado Hamlet, dos flores: romero (simboliza los recuerdos, el recuerdo concreto de los muertos y la prenda de amor) y pensamiento (está relacionada con los recuerdos, con San Valentín y es el emblema de la Trinidad); a la reina Gertrudis: hinojo (simboliza la adulación) y aguileño (el adulterio), a Claudio le asignaría la ruda, pero ella también se quedaría alguna, pues simboliza respectivamente, la culpa y el arrepentimiento (Claudio) y la pena y la tristeza (Ofelia). La margarita y la violeta son flores que simbolizan la pureza y la inocencia, pero también a las víctimas del amor, por lo que representan a Ofelia, pero la muchacha afirma que éstas se marchitaron al morir su padre, lo que implica esa identificación de la joven con las citadas flores, pues al morir su padre – amado-, Ofelia se marchitó”. 2
Esta escena ha sido considerada un punto culminante del personaje; después, ocurre el suicidio cuando Ofelia se ahogue en las aguas del río, momento dramático narrado por la reina Gertrudis en un parlamento poético inolvidable:
Acude al sauce que se refleja en las aguas y que por la inclinación de su follaje simboliza el llanto, de esta manera indica el lugar en el que la otrora novia del príncipe llegó adornada con unas guirnaldas de ranúnculos, ortigas, velloritas y una especial clase de orquídeas.
Ofelia cae por accidente “al gimiente arroyo junto a sus agrestes trofeos”3. De esta manera, el llanto y el sufrimiento son trasladados al árbol y al río en una hipálage muy bien lograda, allí se extendieron sus ropas que flotaron igual que la doliente Ofelia quien iba cantando viejas tonadas, después, el peso de su cuerpo y de sus vestidos naufragaron en un lugar cenagoso endulzado por sus melodías.
Así termina el tango:
Princesita rubia de marfil,
dónde fue tu risa tan sutil,
junto con tus flores muertas
muere mi ilusión.
Y escucho el eco tenue de tu voz.
Es como un susurro sin cesar,
que va despertando mi ansiedad,
es mi fantasía loca
que vuelve a soñar.
De nuevo soy feliz con tu cantar.
Se ha recogido un gran ramillete de flores que, aunque abundante conserva su fragilidad, un hecho primordial, porque las flores pregonan como su vendedora lo efímero de la vida y lo perdurable en el recuerdo, bien sea por el aroma, por el color o por la forma.
El letrista hace una notable relación entre el sonido de la risa que se va apagando a la medida que el rostro de las flores va revelando sus pétalos sin lozanía y sin vigor, también está a la par la ilusión del enamorado que va respondiendo al mensaje de la languidez de aquellas que un día acompañaron el canto de la pregonera de la rosa, “la de cualquier jardín y cualquier tarde.”4
- Acto IV, EscenaV de la tragedia Hamlet, príncipe de Dinamarca de William Shakespeare.
- Como han señalado muchos autores y podemos leer en las notas a pie de página de la edición de la obra de Manuel Ángel Conejero. Análisis del personaje de Ofelia en Hamlet de Shakespeare. Elena Nicolás Cantabella. P.10. Léelo aquí.
- Shakespeare William. Obras completas. Hamlet príncipe de Dinamarca. Editorial Aguilar Madrid 1951.Pág.1387.
- Borges, Jorge Luis. “La rosa. Fervor de Buenos Aires. Obras completas. Editorial CÉ. P.25 * Música: Alfredo de Ángelis.
- * “Ofelia”, Arthur Rimbaud.





