Como parte de las actividades programadas este año en Vivir las letras, Vivir en El Poblado participó con dos actividades en la VI Feria Cultura y Libros del Parque Comercial El Tesoro, que se llevó a cabo entre el 2 y el 7 de junio pasados.
La primera de ellas fue ‘Amar, según Gabo’ un Club de Lectura sobre El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, en el que contamos con la participación de Ana María Medina (@lanuwe).
La segunda actividad fue un conversatorio moderado por María José Castaño y en el que participaron Daniel Marquínez, director de Proyectos Especiales de la Fundación Gabo, y la escritora, columnista y docente Carolina Sanín, experta en la obra del Nobel, quien nos dejó estas reflexiones.
¿Qué significa leer a García Márquez y tratar de conocerlo a través de su literatura?
Para mí leer a García Márquez ha sido sobre todo inagotable. Creo que puede hablar uno para siempre de lo que encuentra en los libros, si tiene sobre todo en cuenta su valor alegórico. He sido muy insistente en eso, en mis cursos en lo que he dicho de García Márquez, ¿no?, que se tiende a querer ver un aspecto anecdótico, que a mí me parece secundario, y se soslaya el valor alegórico de los libros, que en realidad es infinito y que es cada vez más importante y cada vez más profundo a medida que uno lo lee y lo relee.
¿Cuál sería aparte, de Cien años de soledad, otra obra que te haya generado un impacto?
Todas las anteriores al premio Nobel, todas. Mi favorita puede ser La crónica de una muerte anunciada. Creo que es una pieza perfecta. Creo que está armada de una manera tan perfecta que no se puede entender. ¿Sabes? Como están armadas las piezas tecnológicas que de verdad funcionan y no sabes cómo, o sea, no puedes ver todo de una sola mirada y luego una y otra vez qué piezas encajan con qué otras.
Por ejemplo, hace un momento me preguntabas por esos descubrimientos que uno no hace la primera vez y luego sí. Y en mi caso son los animales en Crónica de una muerte anunciada, que está hablando del asesinato de un hombre.
Y cuando lo lees, en mi caso, no sé, por tercera vez o cuarta, te das cuenta de que todo el tiempo está hablando de la masacre de animales que hacemos. Y cómo esa es la crónica de una muerte anunciada también el asesinato, la muerte violenta de animales, ¿no? Y la relación de esa muerte con la muerte de los de los hombres, entre otras cosas.
O si hablamos de esa obra también, ¿cómo te das cuenta de que casi nadie habla eso, de que esa obra se trata del deseo de una mujer y de cómo a través de, o por medio de reconocer su propio deseo y de estar sola con su deseo, una mujer se convierte en autora?
Para mí, entre otras muchas cosas, Crónica de una muerte anunciada, es una respuesta al romanticismo, una respuesta al romanticismo que depende de que la mujer sea la amada. Crónica una muerte anunciada convierte a la mujer Ángela Vicario en amante. Y bueno, se puede hablar mucho de esa heroína feminista que es Ángela Vicario, que para mí es mucho más importante que cualquiera de cualquier novelista mujer.
Desde la perspectiva de la creación de una heroína mujer, ¿uno podría pensar que eso desmiente o desvirtúa la idea de que García Márquez tiene elementos machistas en su literatura?
Esa siempre es una buena pregunta porque ese es el feminismo fácil, ¿no? El feminismo que no lee y dice, “Ah, porque hay una novia niña, entonces esto es sexista y machista.” Y no, las obras que muestran a hombres y mujeres, qué relaciones hay entre ellos y qué poder tienen las constituciones del deseo entre hombres y mujeres, son obras que también están delatando el patriarcado precisamente, ¿no?
Entonces creo que esa lectura de algunas feministas, no de feministas serias, tan chata, es machista, porque creo que no tiene ninguna sustancia y sobre todo carece de valor porque es solo un juicio.
Entonces está ese ejemplo de Crónica de una muerte anunciada, ¿no? Es mostrar cómo una mujer puede transformarse en amante y en autor, que son los papeles del hombre tradicionales o los roles que el romanticismo le da al varón.
Y Cien años de soledad, pues es la historia del patriarcado. Y es también, por tanto, una crítica a la ley de sucesión, a la concepción del tiempo como sucesivo. Y de eso depende el patriarcado, ¿no? De quién es padre de quién.
El otro día leía algo sobre una especie de mofa que hacía Isabel Allende sobre Cien años de soledad, diciendo que había que hacer una especie de mapa para distinguir unos personajes de otros. Y yo pensé, bueno, no entendió ni se dio cuenta de que eso es algo intencional: si todos se llaman Aurelianos es porque te está diciendo “todos somos el mismo que se repite” y está haciendo un comentario sobre la sucesión, en ese sentido.
¿Entonces cómo entender ese tiempo en García Márquez?
Vuelvo a hablar de América. El que hubiera dos mundos a los dos lados de la Tierra -desde luego ya sabíamos desde siempre que la Tierra era redonda. Lo que no sabían o habían olvidado los hombres del Viejo Mundo es que el otro lado de la Tierra estaba habitado. El que haya pasado eso significaba tenemos la conciencia de que al otro lado del mundo hay alguien que está dormido mientras tu estás despierto y hay alguien que está en el día siguiente mientras tu estás en el día anterior.
Eso que nos parece ya tan irrelevante y banal, ese fue el descubrimiento del joven García Márquez y ese es el cuento Ojos de perro Azul. Es: la Tierra rota y lo hace alrededor del sol. Es lo extraordinario de que haya una esfera que rota alrededor de una luz, y devolverlo a su médula, de ahí de esa conciencia, que es la conciencia de ser americano, sale todo lo demás.
Ese es el otro tiempo, porque es el tiempo del día. No es el tiempo de: un hombre, que engendra otro hombre, que engendra otro hombre, que es el tiempo del Génesis, es el tiempo bíblico. Sino que es el tiempo de: un día, se convierte en una noche, que se convierte en un día, que es el mismo día que ya pasó. Es tan simple como eso: es el tiempo del día y el tiempo del año, la rotación y la traslación. El otro es el tiempo de la sucesión y el tiempo de las generaciones nos lo inventamos y se llama patriarcado.
Entonces, toda la obra de García Márquez es una crítica al patriarcado. Es una mirada acerca de cómo hemos construido una civilización desde la idea de que los hombres tienen hijos, que es una ficción.
Has dicho que, entre las múltiples cosas que puede ser Cien años de soledad, es también un libro sobre el fin del mundo…
Sí, sobre cómo llega el fin del mundo y qué significa. Se acuerdan de que, al final, el cadáver del niño se lo llevan las hormigas y afirma: “todas las hormigas del mundo”. Eso no es realismo mágico ni es una hipérbole, está diciendo “todas las hormigas del mundo”, como si todas, todas, vinieran a llevarse el cadáver de un ser humano. Y es el final de la civilización, un bebé muerto arrastrado por las hormigas.
Y pensamos poco en eso, en qué pasa cuando se acaba un mundo, y deberíamos, porque somos muy conscientes de que se está acabando el mundo. Entonces, me ha parecido mucho más interesante analizar esas y otras cosas: la economía, los pensamientos sobre comercio, sobre el sueño, que el folclor en la obra de García Márquez. No porque no sea relevante y no porque no sea verdad, sino porque lo que busca es comparar: “ah eso es lo que le contaba la abuela, eso es lo que le decía alguien” y ahí para. Eso no tiene un camino. Se agota en sí mismo, del mismo modo en que las anécdotas no me interesan mucho. Por eso me interesa más el valor alegórico de las obras que el valor anecdótico en el que está hecha la trama.




