La Superintendencia de Industria y Comercio otorgó la patente de invención del Sistema móvil y plegable para asistir la movilidad de personas, específicamente para niños, a la Universidad EAFIT y la Fundación Universitaria María Cano.
La idea del proyecto surgió a partir de la conversación entre Elizabeth Rendón Vélez, doctora en Ingeniería de Diseños de Producto y docente de EAFIT, y Fanny Valencia Legarda, magíster en Neurorehabilitación y docente en Fisioterapia de la Fundación María Cano. Su objetivo era crear un caminador, teniendo en cuenta la topografía de la ciudad, el transporte público, las barreras de movilidad y las limitaciones de los caminadores existentes.
Con el apoyo del Tecnoparque SENA se consolidó la alianza entre ambas instituciones. Las docentes realizaron la invención junto con estudiantes del pregrado en Ingeniería de Diseño de Productos y estudiantes de Fisioterapia.
“El caminador fue pensado para niños que tienen parálisis cerebral o que nacen con espina bífida y que cuando lo vieran conectaran emocionalmente con él, que fuera un caminador que ellos sí quisieran usar”, explica Elizabeth Rendón.
Según las investigaciones realizadas por las instituciones, los niños suelen rechazar los caminadores convencionales por su diseño básico, “asustador” y por las estructuras rígidas que no acompañan el movimiento natural del cuerpo, lo que retrasa su recuperación, ya que la movilidad en esa etapa de crecimiento es indispensable para que los músculos no se atrofien ni que, con los años, tengan más dificultades para desplazarse.
Un trabajo interdisciplinar
Entre 2018 y 2019, bajo la dirección de las docentes Elizabeth Rendón y Fanny Valencia, los grupos de investigación GRID (Universidad EAFIT) y FISIOTER (Fundación Universitaria María Cano), iniciaron las investigaciones para conceptualizar el proyecto y posteriormente construirlo.
La investigación fue cualitativa, es decir, se centró en las razones por las cuales los niños y sus padres o tutores no usaban los caminadores convencionales. “entrevistamos niños con parálisis cerebral, los poníamos a jugar, a seleccionar sus caricaturas favoritas y todo aquello que les gustaba para abstraerlo y diseñar visualmente el caminador”, recuerda Valentina Mejía, ingeniera de diseños de producto, quien participó en la invención siendo estudiante de quinto semestre.
Durante la investigación, los estudiantes pasaron días completos con los niños para analizar sus interacciones en el colegio, en el hogar y en sus vidas cotidianas. Se apoyaron en artículos académicos y entrevistaron también a las familias, médicos y expertos en fisiología y rehabilitación, para comprender cómo se convive con este tipo de condiciones.
“Después organizamos una serie de requerimientos y especificaciones que estuvieran acordes con esas necesidades y empezamos a diseñar conceptualmente el prototipo de manera que fuera fácil de manufacturar y que las piezas plásticas se pudieran hacer en impresión 3D”, explica la docente Elizabeth Rendón.
Entre sus hallazgos, encontraron que los niños tenían afinidad por los videojuegos, “entonces, decidimos utilizar una estrategia en diseño que se llama gamificación para incentivar el uso del caminador —cuenta Valentina Mejía—, convertimos el diseño del caminador en un juguete”.
El caminador, además de ser atractivo visualmente con colores, tenía sensores que lo conectaban con una aplicación que, por medio de un personaje que recorría Colombia, registraba los movimientos y desplazamientos del niño. En esta etapa, se incluyeron también a estudiantes de Ingeniería de Sistemas para que desarrollaran la aplicación.
El objetivo era que con los puntos que ganaban por caminar, podían personalizar el personaje y continuar jugando en los celulares. Además, con el monitoreo inteligente se medían las variables como la longitud del paso, velocidad y equilibrio, para que los profesionales de la salud hicieran seguimiento a los niños sobre cómo iban con su progreso.
“Yo creo que el reto más grande de este proyecto —recuerda Rendón—, no son solamente las habilidades técnicas, sino también las habilidades humanas que hay que tener para poder trabajar en equipo y sobre todo con un equipo tan interdisciplinario”.
Finalmente, con las herramientas del Tecnoparque SENA, realizaron el prototipo que integra un sistema basculante, ajustable y plegable, diseñado para adaptarse al cuerpo del usuario con monitoreo de variables y con facilidad para transportar.
Camilo Andrés Páramo Velásquez, experto del Tecnoparque SENA en la línea de Ingeniería y Diseño, resaltó en una entrevista para EAFIT, que la principal diferencia frente a los caminadores tradicionales radica en su capacidad de adaptación, ergonomía y monitoreo inteligente.
La patente reconoce su aporte al desarrollo de soluciones sociales para la salud
El registro del caminador se realizó en 2022 y cuatro años después fue patentado por la Superintendencia de Industria y Comercio como “Sistema móvil y plegable para asistir la movilidad de personas” bajo la Resolución 9791 de 2026 que reconoce su aporte al desarrollo de soluciones tecnológicas para la salud.
Para la profesora Fanny Valencia Legarda, investigadora de la Fundación Universitaria María Cano, “esta patente es un logro no solo académico, sino investigativo, ya que da solución a una necesidad fundamental como es la movilidad para personas que carecen de ella o tienen limitaciones en sus desplazamientos y actividades, mejorando su calidad de vida y su rol social”.
Como lo explica la docente Elizabeth Rendón, el impacto de este invento no solo es desde la salud, sino también desde lo social, porque “la discapacidad la generamos con los contextos que nosotros mismos diseñamos porque somos los que ponemos barreras. Si aquí todo el mundo tuviera movilidad reducida esta ciudad estaría adaptada para que todos nos pudiéramos mover de la mejor manera posible”, señala.
Las investigadoras afirman que la patente, además de ser un orgullo, es un primer paso para impulsar el caminador al comercio, teniendo en cuenta que se le deben hacer ajustes electrónicos basados en las nuevas tecnologías, especialmente a los sensores que recopilan las variables de sus usuarios. “Siempre hay cositas por optimizar… hacer ya un prototipo más refinado del caminador, de manera que se pueda estudiar la viabilidad de la implementación en el mercado”, enfatiza Valentina Mejía.





