Lo ha afirmado el cantante Juanes: “Medellín ha aprendido a reinventarse desde sus heridas”, y con esa idea nació, hace 20 años, la Fundación Mi Sangre, organización que desde su origen le ha apostado a convertir “el dolor colectivo en oportunidades de liderazgo, convivencia y construcción de paz, llevando herramientas reales a niñas, niños, jóvenes y comunidades enteras”.
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Lo que comenzó en 2006 como una iniciativa impulsada por el cantautor antioqueño Juanes y la emprendedora social Catalina Cock, hoy se consolida como uno de los movimientos de liderazgo ciudadano más influyentes del país. En 20 años, la fundación reporta 2.111.626 personas impactadas y 2.554 iniciativas acompañadas desde los territorios.

Según información entregada por la directora Catalina Cock, el trabajo de Mi Sangre ha tenido presencia activa en 29 departamentos y 278 municipios, una red que demuestra cómo las transformaciones profundas también nacen en las entrañas de las comunidades. Precisamente, para Medellín y sectores como la comuna 14 El Poblado, donde la organización ha fortalecido alianzas, redes y escenarios de participación, su presencia “simboliza compromiso ciudadano y responsabilidad social con impacto nacional”, se consignó en el último informe de la Fundación.
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Liderazgo para cambiar realidades
En estos 20 años, la Fundación Mi Sangre ha enfocado sus esfuerzos en formar ciudadanos capaces de liderar cambios sostenibles en sus entornos. Uno de sus programas más reconocidos es PAZalobien Exploradores, dirigido a niñas y niños para fortalecer habilidades emocionales, convivencia y cultura de paz desde edades tempranas.

También desarrolla PAZalobien Líderes de Cambio, orientado a jóvenes que comienzan su camino como agentes transformadores. Allí reciben herramientas para impulsar proyectos sociales y movilizar soluciones en sus comunidades.
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Para personas con experiencia en trabajo comunitario, la entidad promueve Escuelas de Liderazgo, espacios de formación avanzada donde se fortalecen capacidades de incidencia, trabajo colaborativo y visión estratégica. A esto se suma Unir para Construir, una metodología que reúne personas de distintos sectores, ideologías y roles para encontrar soluciones comunes.
La presidenta y cofundadora de la organización, Catalina Cock, destacó el valor humano de este recorrido:
“En esta conmemoración de nuestros 20 años de trabajo, nos tomamos también un momento para pausar, reflexionar, recoger aprendizajes y celebrar el camino recorrido. Lo que más me conmueve es pensar en todas las manos, las mentes y los corazones que han sumado a este proyecto”, afirmó.
Y lo reafirma la directora y fundadora: hoy, cuando Colombia busca nuevas formas de reconstruirse desde lo social, la Fundación Mi Sangre ha decidido continuar y reafirmar su propósito: “crear condiciones para que florezca la vida y construir sociedades más pacíficas, democráticas y regenerativas”.
“Seguiremos transformando el país desde sus territorios”, finalizó Catalina Cock.





