Hugo Restrepo decidió, desde niño, que la banda sonora de su vida iba a estar acompañada de una guitarra. Y esa pasión por la música lo llevó, apenas se sintió un alumno aventajado, a dar clases en el apartamento de sus padres en Carlos E. Restrepo, a inicios de los ochenta.
Lo que empezó como un ingreso adicional en esos años de colegio, pronto reveló algo más profundo. Se encontró de frente con la posibilidad de impactar vidas a través de enseñar lo aprendido.
Unos años después, Hugo estudió publicidad y mercadeo. Aplicó sus conocimientos sobre cómo posicionar un negocio y abrió la primera sede de Solo Rock en una pequeña casa de dos habitaciones en El Poblado.
El músico, miembro fundador de Kraken, cumple ya 35 años al frente de una academia que es un referente del género en el país. Solo Rock tuvo sedes en la Loma de El Tesoro, La Aguacatala y Manila; y hace 15 años funciona en el Centro Comercial Vizcaya.
En el camino también crecieron sus programas. De las lecciones de guitarra pasó a una oferta integral con clases de batería, bajo, canto y teclados. Además, sumó franquicias en Laureles, Envigado y Llanogrande.
El impacto
Más allá de la expansión física, el verdadero impacto de Solo Rock está en las personas. Según Hugo, cerca de 19.000 alumnos han pasado por sus aulas.
“Lo más importante es ver cómo la música les ayuda a reconstruirse emocionalmente. Hay niños de entre 8 y 16 años fascinados con bandas de hace décadas como Iron Maiden, Black Sabbath o AC/DC”, cuenta.
El mayor logro, para Hugo, es haber construido una comunidad que reconoce en Solo Rock no solo una escuela, sino un espacio de identidad. “Gracias al rock tuve mi familia, mis hijos, mi vida. Me lo dio todo”.
Su idea de éxito no se mide en cifras, se valora en tiempo para tocar, para enseñar, para crear. “Soy millonario en tiempo”, dice.
Solo Rock hoy es un estandarte cultural en Medellín. Un lugar que ha resistido los cambios en la industria musical, las crisis económicas, la proliferación del mal gusto y las transformaciones generacionales manteniendo la esencia. Hoy, a sus 61 años, Hugo Restrepo sigue adelante haciendo sonar la guitarra que acompaña la banda sonora de su vida.





